Para la mayoría de los que conocen y aman el boxeo el nombre de Reynaldo Hidalgo a veces no les resulta muy familiar. Pero la cosa cambia si les mencionan a "Hormiguita" Hidalgo, pues este es uno de los personajes más populares y recordados entre las grandes figuras del pugilato panameño.
Su singular apodo que ha quedado grabado en la colectividad panameña se lo puso el entrenador René McKlin. El apelativo se los adjudicaron por el más pequeño del ring y por su agilidad al desplazarse en el. No ganó ningún título mundial como es el anhelo de todo boxeador, pero siempre es recordado y apreciado con simpatía por su carácter sensible y amistoso.
Por su calidad de peleador, quizás merecía lucir un cetro y a lo mejor lo habría conseguido con su empeño y fuerza de sus puños. Pero prefirió bajar del ring, conformándose con lo que había ganado, que según él no fue mucho para dedicarse a otras actividades. Además de ello, dentro del cuadrilátero fue uno de los peleadores más combativos y de técnica exquisita.
En conversación con El Panamá América, el púgil manifestó que supo retirarse a tiempo, sin intentar querer ganar con los puños más allá de lo que su capacidad le permitió.
"No saqué gran provecho en el boxeo, pero quise retirarme a tiempo y dedicarme a otras cosas de las que podía obtener mayores beneficios. Es recordado y apreciado con simpatía por su carácter amable y amistoso pues el boxeo no es nada fácil.", sentenció el ex boxeador.
Según el púgil hay que saber cuando dejar una actividad difícil como el boxeo para no correr ningún riesgo. Estima que es uno de los pocos boxeadores que ha sabido cuando dejar de tirar la última trompada. "Afortunadamente me retiré sin quedar en malas condiciones de salud o quedar atrapando moscas, como lamentablemente le ha ocurrido a otros que no han sabido parar a tiempo. "Hormiguita" se dedica ahora a vender refrescos en una bicicleta en la que cotidianamente pedalea con entusiasmo para llevar el sustento a su casa. Otras de sus actividades es la de entrenador de boxeo para las personas que asisten a ejercitarse a uno de los gimnasios de la localidad.
Aunque Reinaldo Hidalgo nació en la ciudad de Panamá, gran parte de su infancia la pasó en La Palma de Darién. En esa apartada región leía con deleite ejemplares de la revista The Ring las hazañas de los grandes boxeadores, especialmente de México, como Kid Azteca, cautivaban su atención infantil y le hacían soñar con grandes logros en un ring.
Unos muchachos de apellido Reiching tenían unos guantes que el pequeño Hidalgo se calzaba con ellos y otros menores del lugar. Así fue creciendo con la inclinación hacia el boxeo. En 1969 la familia completa se mudó nuevamente a Panamá. En la capital el pequeño Reinaldo comenzó a frecuentar el viejo gimnasio de El Marañón.
"Llegaba y me iba a una esquinita y me ponía a practicar sólo. Hacía sombras, tiraba golpes y otras cosas. Los entrenadores Beckford y McKlin me vieron y les gustó los movimientos que hacía. Así inicié mi carrera en el boxeo", reseña el ex peleador.
A Reinaldo "Hormiguita" Hidalgo le correspondió debutar como aficionado nada más y nada menos que con quien se convertiría en uno de los más sólidos campeones plumas del boxeo universal y hoy miembro del Salón de la Fama, Eusebio "El Alacrán" Pedroza.
La peleíta de abreboca se efectuó a tres asaltos y la victoria le correspondió a la "Hormiguita" que supo defenderse de los aguijonazos de su cotejado rival, para imponerse por decisión.
Mientras que en el profesionalismo su primer encuentro fue en 1973 ante José Sánchez, teniendo como escenario el Neco de la Guardia. Su ascenso al profesionalismo fue con un resonante triunfo, al imponerse a su oponente por nocaut.
Como profesional "Hormiguita" Hidalgo llegó a librar unos 37 pleitos, ganó 32, perdió 4 y empató 1, 20 de sus peleas las ganó por nocaut. La categoría en la que mejor se desempeñó fue en las 126 libras (peso pluma), pero también pasó por las 112 y las 130.
Llegó a estar clasificado como el número 2 de las 130 libras del CMB, donde reinaba el nicaragüense Alexis Arguello y el retador número uno del boricua Samuel Serrano. Sin embargo nunca se llegó a concretar un encuentro con estos dos monarcas.
"Tenía opciones de ganar, pero en aquellos tiempos si el campeón veía que podía perder su corona no se arriesgaba y en ambos caso, tanto Arguello como Serrano sabían que yo era un rival de mucho cuidado", consideró "Hormiguita" Hidalgo.
Y quizás sea cierto, Reinaldo Hidalgo pudo haber sido uno de los tantos monarcas de Panamá que han lucido diademas en el imperio del boxeo mundial. Aunque ello no haya sido así, con su paso por este rudo deporte se ha ganado un nombre bien escrito en los libros de nuestro boxeo.
Por ello merece todo nuestro respeto y reconocimiento. De todos modos sigue siendo una "Hormiguita" que empuja su bicicleta con empeño buscando el dulce terrón de azúcar para alegrar su existencia y la de los suyos. Una "Hormiguita" que ha sido capaz de levantar cada día un peso superior al suyo para: guantes en manos enfrentar a la vida, golpe a golpe.
Un campeón sin corona
No ganó ningún título mundial como es el anhelo de todo boxeador, pero siempre es recordado y apreciado con simpatía por su carácter sensible y amistoso.