En el estadio del Porto ya se ha colgado el "no hay entradas" para el Porto-Chelsea, uno de los choques más esperados en la ciudad norteña portuguesa de los últimos años, que verá la vuelta, esta vez en el banquillo del Chelsea, de José Mourinho.
Más de 500 policías, entre ellos algunos ingleses que viajaron desde Londres, velarán por la seguridad en un choque en el que prensa y aficionados portugueses albergan la esperanza de la victoria ante la potente escuadra británica.
El técnico del Porto, Jesualdo Ferreira, dejó entrever en el último entrenamiento del equipo que puede apostar por un 4-4-3 en el que como principal novedad respecto al último partido de Liga será la presencia de Quaresma, que le quitaría uno de los puestos de ataque a Bruno Moraes.
Ferreira puede optar también por el eslovaco Cech en el lateral derecho en detrimento de Fucile, mientras que el centro de la defensa lo mantendrán el brasileño Pepe y Bruno Alves.