Ni Silvio Rodríguez, ni Pablo Milanés, ni Joan Manuel Serrat, ni Joaquín Sabina. Todos estos nombres son de cantautores, escritores e intérpretes de canciones en las que el texto es lo que pesa. Si no existieran sus canciones, el desarrollo de la música como arte en nada se vería afectado. La armonía con la que edifican sus obras viene trillada desde el Renacimiento, y Bach hace 300 años le descifró todos los misterios.
La preocupación del compositor es el sonido, y su ausencia, no es el verso ni la rima. El compositor trabaja con el material sonoro y trata de ensanchar sus límites cada vez que lo retoma. Puede componer canciones de cuatro minutos —como lo hizo Franz Schubert—, pero sus estudios académicos y la inspiración osada lo aventuran hacia estructuras más extensas: óperas, sinfonías, conciertos, oratorios, cantatas. Es ahí donde se nota el oficio y la destreza para transformar ideas estrictamente musicales.
Luigi Nono, italiano, yerno de Arnold Schoenberg —el responsable de que muchos detesten gran parte de la música que se escribió en el siglo XX—, miembro del partido comunista italiano, compositor, graduado en derecho, y junto a Luciano Berio, Karlheinz Stockhausen y Pierre Boulez, uno de los clásicos del siglo XX; después de estos cuatro compositores, la música no será la misma. En 1956 compuso una obra para orquesta, coro y cantantes solistas, que condenaba las atrocidades de los nazis. "Il canto sospeso" (El canto supendido) se estrenó en Alemania y desde entonces ha sido controversial. Se cree que la bomba que mató a varias personas en el "Festival de la cerveza" de Múnich en 1980, iba dirigida a la representación de la obra, que fue cancelada. Su material musical es complejo y su texto conmovedor, sacado de las cartas escritas por prisioneros que serían ejecutados por los nazis. La de Chaim, polaco de 14 años, dice: "Queridos padres, si el cielo fuera papel y todos los mares del mundo tinta, no podrían describir mi sufrimiento y todo lo que veo a mi alrededor. Me despido de todos y lloro".
Luigi Nono murió en 1990, su obra fue un compromiso con la izquierda europea y de América Latina: "Y entonces comprendió" muestra su amor por Cuba y "¿Dónde estás hermano?" está dedicada a los desaparecidos durante la dictadura militar argentina. En Perú lo arrestaron por dedicarle sus conferencias a los luchadores por la libertad asesinados por la guardia civil. Sin embargo, para los que releen "Las venas abiertas de América Latina" y conocen de memoria los cuatro capítulos del pequeño manifiesto de Marx y Engels, Luigi Nono sigue siendo un desconocido.
Luigi Nono, "Il canto sospeso"