Pekín ha abierto las puertas del Centro Acuático Nacional, conocido popularmente como "El Cubo de Agua" por su estructura rectangular, cubierta por unas singulares membranas plásticas poliédricas que permiten el paso de la luz natural y que lo han convertido en uno de los proyectos estrella de los JJOO.
Esta especie de almohadillas transparentes, al alcance de la mano de cualquier curioso que quiera comprobar su textura mullida, permiten que este espacio arquitectónico esté iluminado al 90 por ciento por luz solar, y consiguen que el agua de la piscina se refleje por el interior de toda la estructura.
Más de 110 millones de dólares (75 millones de euros) han sido necesarios para levantar el Cubo, aportados íntegramente por Macao, Hong Kong y Taiwán, por lo que según el BOCOG (Comité Organizador de Pekín 2008) esta construcción representa los buenos deseos, la solidaridad y el compromiso del pueblo chino con los JJOO.
Durante la cita deportiva del próximo verano se repartirán 42 medallas de oro en el interior del Cubo, en las disciplinas de natación, saltos y natación sincronizada.
Durante los Juegos Olímpicos, el Cubo tendrá capacidad para acoger a 17.000 espectadores gracias a los 11.000 asientos supletorios de los que estará dotado y que se retirarán una vez finalice la cita deportiva, cuando se convertirá en un centro lúdico al alcance de todos los pequineses.
El edificio, al que se accede a través de puentes, está rodeado de un foso con agua, forma un conjunto arquitectónico con el otro gran proyecto de estos Juegos, el Estadio Olímpico o "Nido", ambos equidistantes del eje norte-sur de Pekín.
Han sido necesarios cuatro años, 6.700 toneladas de acero y 1.300 toneladas de varillas para levantar esta obra, diseñada por el arquitecto australiano John Pauline y construida sobre una superficie de 80.000 metros cuadrados.
El Cubo será estrenado oficialmente el próximo jueves, cuando dé comienzo el test preolímpico de natación, que durará hasta el día 5 de febrero, y más tarde, a finales del próximo mes, acogerá el Mundial de saltos de la FINA.
Clima mágico
El Buró Meteorológico de Pekín aseguró hoy que es casi imposible que durante los Juegos Olímpicos de agosto haya un clima "extremo", pese a que China actualmente esté viviendo una situación así, con el peor invierno en 50 años en algunas áreas del país.
Guo Wenli, meteorólogo del citado buró, señaló en rueda de prensa que la ciudad ha recogido datos sobre el tiempo atmosférico en los últimos 30 años, dictaminando que la probabilidad de condiciones extremas -por ejemplo, grandes lluvias torrenciales que puedan causar inundaciones- es muy baja.
"Sólo en una ocasión en las últimas tres décadas se dio una situación extrema", aseguró Guo, sin dar más detalles, en la rueda de prensa, celebrada por el Comité Organizador de los JJOO de Pekín (BOCOG).
El centro y sur de China sufren grandes nevadas desde el pasado 10 de enero, en las que han muerto más de 60 personas, con 30 millones de afectados, centenares de miles de viviendas derrumbadas por la nieve y pérdidas millonarias.
En la conferencia de hoy, la subdirectora del buró meteorológico, Wang Jianjie, señaló que la institución ha alcanzado plena madurez a la hora de predecir el tiempo que hará en una fecha importante como puede ser el 8 de agosto, cuando se inaugurarán los Juegos.
Wang destacó que el buró ya ha tenido que encargarse de predecir el tiempo -y, si es posible, intentar que sea bueno manipulando las precipitaciones- en 180 ocasiones en los últimos años, entre ellas la Cumbre China-frica de 2006 o los campeonatos asiáticos de fútbol de 2004.
Pekín utiliza técnicas para manipular el clima, entre ellas el bombardeo de nubes con yoduro de plata para aumentar su condensación y provocar la lluvia antes de grandes acontecimientos (para que durante éstos luzca el sol).
Doping peligroso
Primero fueron las anfetaminas. Después, los esteroides. Llegó la moda de las hormonas del crecimiento. Crecieron las transfusiones de sangre. La marihuana se sumó a la lista. Y el futuro apunta a la manipulación genética. El doping es una costumbre. Lo único que ha variado es la sustancia elegida para sacar ventajas.
La preocupación del Comité Olímpico Internacional y de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) es tal que en los Juegos Olímpicos de Beijing se realizarán 4.500 controles cuando en Sydney 2000 hubo 2.500. Se busca cazar al infractor por sorpresa, porque la tecnología avanza por igual: cuando surge un nuevo método de análisis, nace una técnica similar para hacerle frente.
Detrás del doping no sólo están los atletas que le ponen el cuerpo a lo que venga, los malos consejeros que les entregan pastillas milagrosas y las presiones dirigenciales y políticas por lograr medallas. De oro, claro. Y en esta carrera desenfrenada por ganar, el doping no para.