Anoche, el medio argentino Enzo Pérez se retiró con problemas físicos, mientras que el central brasileño Luisao se quejó de dolores musculares.
Un desliz lleva al Benfica a un todo o nada en el 'infierno' Do Dragao
Jugarse el título liguero el próximo sábado en el terreno del Oporto, segundo en la tabla con dos puntos de desventaja.
El inesperado empate casero ante el Estoril (1-1) ha llevado al Benfica a un espinoso terreno que siempre quiso evitar: Jugarse el título liguero el próximo sábado en el terreno del Oporto, segundo en la tabla con dos puntos de desventaja.
Con apenas dos partidos para acabar la Liga, el tropiezo de anoche resucitó al Oporto, cuyo entrenador había dado por perdido el campeonato hace escasos días, y empañó las sencillas cuentas del líder Benfica, al que una igualada o incluso una derrota en Do Dragao le habrían servido para no depender de terceros.
Sin embargo, el empate en La Luz dio un vuelco a los planes lisboetas. Permitieron que los dragones se aproximasen a dos puntos -estaban a cuatro- y pasasen a depender de sí mismos para lograr su tercer triunfo liguero consecutivo después de meses a remolque.
Si el Oporto vence el sábado al Benfica y hace lo propio en la última jornada ante el Paos de Ferreira, revelación del fútbol luso, será campeón por vigésimo-séptima vez.
No obstante, las cuentas continúan más fáciles para el líder, pues incluso dos empates (ante Oporto y Moreirense en casa) le bastaría para levantar el trigésimo-tercer cetro de campeón gracias a su favorable diferencia de goles (+56 del Benfica frente al +53 para el Oporto).
En las últimas cinco temporadas, la estadística también abre una puerta de esperanza para los lisboetas. A pesar de las tres derrotas (una de ellas por 5-0), el Benfica logró arrancar empates en dos ocasiones, un 1-1 en la 2008-2009 y un 2-2 el pasado curso.
El último triunfo liguero encarnado sucedió en la 2005-2006, un 0-2 con doblete del delantero luso Nuno Gomes.
"Vamos a ser campeones. Pueden estar tranquilos", declaró el lateral uruguayo Maxi Pereira, uno de los capitanes del Benfica y autor anoche del tanto del empate ante el Estoril.
El inmaculado recorrido liguero de los encarnados (23 victorias, cinco empates y ninguna derrota) unido al pase a la final de Copa de Portugal y a su notable rendimiento europeo -finalista de la Liga Europa ante el Chelsea- continúan ser activos a los que los lisboetas se agarran para no perder la sonrisa.
"Seguimos primeros y no existe ninguna justificación para cambiar nuestra línea de pensamiento", exhortó el entrenador encarnado, Jorge Jesús al término del partido ante el Estoril.
"Es verdad que hemos jugado muchos partidos, pero eso no tiene que ver, tenemos que dar respuesta a todas las situaciones", incidió Jesús, cuyo único título liguero con el Benfica lo consiguió en una última jornada de la 2009-2010.
Sin embargo, los tres frentes en los que lucha el líder han dejado marcas evidentes en el plantel.
Anoche, el medio argentino Enzo Pérez se retiró con problemas físicos, mientras que el central brasileño Luisao se quejó de dolores musculares.
Otros jugadores claves, como el extremo argentino Eduardo Salvio, han bajado su espectacular nivel de juego después de una larga e intensa temporada.
Para más inri, el clásico del sábado se disputará cuatro días antes de la final europea ante el Chelsea, a la que la numerosa afición encarnada da un significado especial.
El Benfica ansía por levantar un título continental 51 años después del último (Copa de Europa) y romper así la racha de cinco finales perdidas (1963, 1965, 1968, 1988 y 1990).
Enfrente, el Oporto, físicamente más fresco, aguardará a su enconado rival al abrigo de su inexpugnable estadio Do Dragao, donde hace cuatro años y medio que no pierde un encuentro de Liga.
Anoche, el medio argentino Enzo Pérez se retiró con problemas físicos, mientras que el central brasileño Luisao se quejó de dolores musculares.