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Un empíricoque dicta cátedra

Su nombre es conocido en los diarios por sus observaciones sobre las incorrecciones del lenguaje y el sentido lógico de lo que se publica. Ahora, mediante un libro exquisito, reúne esas inquietudes y despierta el interés de quienes quebrantan las reglas del idioma.


Que un hombre se acerque a una clínica para solicitar una cita con el ginecólogo es extraño. Y que salga del consultorio con las directrices necesarias para parir, puede parecer un milagro. En Panamá, hay un hombre que gestionó esa cita y lleva tres partos a cuestas. Se llama Francisco Moreno Mejías, nació en España, tiene 71 años y, aunque no posee mayores créditos académicos -desde el punto de vista convencional-, ha roto paradigmas.

Don “Paco” Moreno ha publicado tres obras: una novela (La piedra de Rosita, 2008); un libro de cuentos (Un puñado de ocurrencias, 2009) y otro sobre el idioma (La herramienta más usada, 2010).

Leyendo en la granja. Siendo hijo de un campesino y con estudios de “cultura general”, que no eran más que dosis de religión y formación del espíritu nacional (adoctrinamiento sobre el franquismo), era poco probable pensar que Franco Moreno Mejías era un escritor en ciernes.

 

Lo más cerca que estuvo de leer fue recogiendo, entre el estiércol de los animales que llegaba para ser utilizado como abono en la granja, algunos periódicos y revistas viejas.

Tiempo después, con la complicidad de un cura salesiano, comenzó a tener acceso, en una biblioteca del pueblo, a algunas obras que eran “prohibidas”, pero que el cura le recomendaba. Así fue acentuando su afición a la lectura.

Cómo se produjo el milagro. Aunque nunca renunció a la vida con los libros y ocasionalmente escribía poemas y otros textos, no fue sino  hasta que se jubiló que logró dedicarse a la literatura, que siempre fue su gran pasión.

 

Pero quedaba un vacío por llenar. Sentía la necesidad de relacionarse en Panamá con gente del ambiente literario para conversar sobre el tema que le era común.

El milagro se dio un día cuando vio en la televisión una entrevista que le hacían a Rosa María Britton, quien a pesar de ser ginecóloga, manifestaba su interés por la literatura y alentaba a quienes la veían para que se motivaran a escribir y publicar.

“Paco” Moreno obtuvo la dirección de su consultorio, llegó hasta allí, pero no pudo contactarla. En su segundo intento -un mes después-, la doctora Britton le dejó las indicaciones para que se comunicara con Ricardo Arturo Ríos, y a partir de allí, por primera vez, comenzó a dedicarse a lo que le gusta y hoy tiene tres hijos literarios que hemos descrito en líneas anteriores, aunque el último en ver la luz fue el primero que concibió: “La herramienta más usada”.

 

Homo loquax. “Los medios con que los seres humanos mejoramos nuestra calidad de vida son infinitos. Unos abundan tanto que todos los conocemos, y otros están tan limitados a ciertas circunstancias o profesiones. Es normal que un abogado nunca haya usado un serrucho o que un carpintero nunca haya leído el código civil, pero ambos manejan diariamente una cuchara.

Pareciera que ninguno de estos instrumentos es universal, pues incluso la cuchara mencionada, que nos parece tan cotidiana, es aún desconocida por ciertas sociedades. Sin embargo, hay algo que todos, absolutamente todos los seres humanos, utilizamos: el lenguaje...Aunque el lenguaje se puede manifestar de diferentes formas, la más efectiva es la facultad de hablar. Nuestra especie se adjudicó el pomposo título de homo sapiens, pero más le valdría llamarse homo loquax”, señala parte de la introducción del libro con el que, a través de sus 354 páginas, aborda de manera crítica, jocosa y en ciertos ratos, aunque sin mayores pretensiones, de manera académica, “una serie de expresiones impropias de nuestro idioma que oímos y repetimos los panameños”.

A partir de estas ideas básicas, Francisco Moreno Mejías hilvana esta obra que igual puede ser útil para legos como para académicos.

 

“No tengo una formación académica. Yo me guio por el sentido común”, dice; y para matizar su afirmación, pone como ejemplo el hecho de que cuando alguien llama por teléfono a un lugar, pregunta: ¿quién habla? “La educación, el sentido común me indican que el que llama es quien debe identificarse”, reflexiona.

En la intimidad del libro. “La herramienta más usada”, que según el autor fue escrita hace años, aunque primero publicó una novela y un libro de 40 cuentos ambientados en España y Panamá, está segmentada, si puede llamar así, de una manera coherente y fascinante.

Segmentos como La gente y su tierra, que trata sobre las interpretaciones y/o malas interpretaciones que pueden darse entre gente de diferentes culturas con acepciones erróneas o desconocidas de ciertas palabras y expresiones; Aquí entre nos, en el que se abordan asuntos relacionados con el hablar de los panameños, incluyendo la clásica vaina; Anglicismos adaptados, con los consabidos buy, guialy fren; Anglicismos crudos, forzados, falsos;Términos gramaticalesy Notas diversas relacionadas con el uso del idiomaforman parte de “La herramienta más usada”, y que Francisco Moreno Mejías nos los presenta con su estilo particular, pero aleccionador y reflexivo.

El autor confiesa que el camino no ha sido fácil. En las condiciones actuales escribir puede resultar la parte más sencilla del negocio, si se compara con los entuertos que hay que enfrentar para publicar, promocionar y vender los libros.

Aún así, observa una luz en el camino puesto que durante la Feria Internacional del Libro (FIL) de Panamá en el 2009 recibió el ofrecimiento, junto a otros autores, de exhibir y comercializar sus obras en el cubículo del Instituto Nacional de Cultura.

La invitación se repite este año gracias a la iniciativa de Vielka Vargas directora nacional de publicaciones del INAC.

Así pues, La Piedra de Rosita, Un puñado de ocurrencias, La herramienta más usada y, por su puesto, don “Paco” Moreno estarán en la FIL de Panamá 2010.


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589645
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América