No hace muchas semanas “pericos” y “culés” pronosticaban un derbi caliente, decisivo, en el que el Barça podía jugarse la Liga y el Espanyol sellar su pasaporte para jugar en Europa la próxima temporada, pero el encuentro de hoy solo tendrá un aliciente: el homenaje que el Camp Nou tributará a Pep Guardiola.
El técnico azulgrana dirigirá su último encuentro en este estadio tras anunciar la semana pasada que ha decidido poner fin a su periplo en el banquillo del Barcelona.
Y lo hará como el entrenador más laureado de la historia del club, al haber logrado trece títulos, que podrían ser catorce si gana la Copa del Rey el próximo 25 de mayo ante el Athletic Club.
Hoy, la afición “culé” despedirá a su técnico, antes, durante y después del partido. Y el espectáculo que pueda verse sobre el terreno de juego entre ambos equipos será lo de menos.
Con la liga teñida de blanco para unos y los puestos europeos terreno vedados para otros, el derbi se ha convertido, futbolísticamente hablando, en un partido intrascendente.
El Camp Nou es un escenario que se suele atragantar al Espanyol. Los “blanquiazules” solo han ganado nueve veces en toda su historia, aunque en las últimas cinco temporadas han encajado dos derrotas, dos empates y una victoria a las órdenes de Mauricio Pochettino, el técnico que más puntos le ha arrebatado al Barça de Guardiola.
Para este duelo, Alexis Sánchez, quien no se ha recuperado de una contusión en su muslo izquierdo, es la única baja segura del Barça.