La poesía de Samuel Bassán es decididamente franca, pero a la vez versátil. En ocasiones sacude con firmeza, pero otras veces puede ser “dulce y melancólica”, como la describe el insigne maestro Carlos Patiño.
Curiosamente muchas personas, aquí en su propio país, no saben que él escribe. En parte -tal vez- a su falta de interés por darlo a conocer. A pesar de que mantiene contacto y amistad con reconocidas figuras literarias del continente, y lectores de varios países de la región devoran sus escritos apenas saltan a su blog cada semana.
Lo cierto es que nunca había dado una entrevista a un medio escrito en Panamá. ¿Por qué?
Decidido a averiguarlo, y por mediación de una colega, estuve muy interesado en asistir a un conversatorio en su residencia... el poeta abría sus puertas.
En el hogar del poeta.Al entrar al apartamento del escritor Samuel Bassán, una atmósfera de paz cautiva y envuelve casi al instante. Sus paredes blancas contrastan con coloridas obras que, en conjunto, transmiten la sensación de estar en medio de una sala de arte.
Luego me explicó que cada cuadro tiene una historia que contar, que de alguna forma justifica su presencia, y que le relaciona con su autor. Ninguno está allí por simple belleza estética.
Aquel día, como buen anfitrión, él se mostró amable y hospitalario, aunque sin preámbulos dijo: “Antes que nada quisiera saber si me has leído”. Me hubiera gustado responder ¡sí! Pero la verdad es que nunca llegó a mis manos alguno de sus libros.
Allí pudo haber terminado nuestro primer contacto, pero Bassán estuvo dispuesto a seguir, aunque advirtió: “Lo que conversemos hoy, y la publicación que harás, solo tendrá sentido después de que leas algo de mis escritos”.
Aquel comentario del poeta fue casi un reto. Y en un viaje de diez días a la República de China, que tuve la oportunidad de realizar poco después de nuestro encuentro, aproveché para leer dos de sus libros: Acapela y Limbo Z.
Acapela resultó ser una amena compañía un par de esas madrugadas silenciosas en mi habitación de Taipéi. Y Limbo Zme atrapó de inicio a fin durante un viaje en tren, atravesando las vastas llanuras agrícolas taiwanesas, con rumbo a la sureña ciudad de Tainan.
De seguro no es necesario leer un libro completo de Bassán para advertir que no escribe para los demás; que simplemente habla con sí mismo en cada verso. Pero que en el trayecto de ese diálogo interno, es capaz de trasportar mágicamente al lector por sus escenas caprichosas... facultad indispensable en un poeta. Como decía el propio Carlos Patiño: “Un poeta no cambia el mundo. Pero te hace pensarlo desde otro lugar”.
Y el propio Bassán lo valora de esta forma: “Sé que ustedes me leerán en silencio acompañándome con mis letras en caminos desconocidos, convirtiéndonos en socios con la simpleza y profundidad de los estrechos recorridos de la vida”.
SB: No. Siempre escribo mis propias vivencias. Esos libros son mis historias; allí no hay cuentos fantásticos. Y aunque es agradable saber que las personas te leen, ese no es mi trasfondo. No quisiera que sonara egoísta, pero mi trasfondo soy yo.
SB:Por supuesto que todo escritor le agrada ser leído. En Panamá mis libros están en Exedra Books, Riba Smith y La Cultural. Pero yo escribo para mí, y tal vez a alguien le agrada. El punto es que no soy nada comercial ni me interesa comercializar lo que escribo. No me gusta andar abanicándome con mis libros. De hecho, en Panamá mucha gente ni siquiera sabe que escribo.
Considero que el arte literario debe ser del alma; puro y sincero. Desviarse en la comercialización puede ser peligroso. Es más, en mi caso, considero que si caigo en ese aspecto, perdería la médula.
(Un fragmento de su poema, “Un prisma de madrugada”, dice:
Soy poeta, llaman poetas a la gente que escribe título desconocido para mí, no soy culpable, desnudo mi alma a la vera de mis caminos.)
SB: He tenido la oportunidad de viajar bastante, y conocer a otros autores. También nos ponemos en contacto por Internet.
En Uruguay, por ejemplo, presenté uno de mis cuentos en las escuelas de allá. Siempre hablando de Panamá, y diciendo que acá escribimos y leemos, somos más que un Canal.
También he estado en Brasil y Nicaragua. Y tengo buenos amigos escritores en Uruguay y México.
Y el argentino Carlos Patiño escribió el prólogo de mi libro El Limbo.
(Patiño, Premio Casa de las Américas, se expresa de la obra de Bassán en estos términos: “... esta poesía dulce y melancólica parece avanzar indefensa, reptar entre colosales enemigos con sólo su música como escudo. Parece poca metralla para tales monstruos. Sin embargo la persistencia de sus girasoles, la convicción de su ternura, el hurgar corazones de fuego debajo de la caparazón que la gente construye en todas partes para ahogar estos sentimientos -desarmadores del buen orden prescripto- le otorgan una firmeza que seguramente la hará no sólo salir entera de sus desafíos sino conmover a quienes creen estar más allá de tales apasionamientos”).
SB:Hay mucho talento en Panamá. Yo también leo a los autores nacionales y a los poetas. Pero, como en todas partes, es difícil esto de escribir: si no te desnudas escribiendo, no eres escritor.
Es muy agradable leer a escritores que transmiten sinceridad. Lo mismo ocurre con el arte que adquiero. Nunca voy a una galería simplemente a comprar porque me gusta una pintura. Todo lo que hay en mi casa tiene un significado.
SB:En la madrugada, entre la 1:00 y 3:00 p.m. En mi casa siempre siento paz, pero a esa hora siento más paz; todo está callado, y no hay nada que distraiga mi atención.
(fragmento del poema “De mis mañanas, 3 de madrugada”:
La madrugada con golpes
del tic, tac, tac que tic,
golpea mi frente,
últimamente (cosa normal)
no he podido conciliar
mi sueño, ni mis culpas,
a esta hora
estoy aquí,
siempre mareado
por cansancio,
mente abierta
va volando
no hay altos
para detenciones,
solo me quedo).
SB:Es como si te preguntara qué te motiva a seguir viviendo... escribir es parte de mi sistema de vida. Es como una fuerza interior que tengo desde muchacho. Recuerdo que mis amigos me encargaban las cartas de amor para sus novias.
Y sigo escribiendo todos los días. Tengo 700 escritos en mi blog, (http://samuelbassnm.blogspot.com) aparte de libros y antologías.
SB:Sí, muchos de mis escritos hacen referencia a mi madre, mis hijas, mis nietas, y a la mujer panameña. Para mí la mujer es una especie de salvación.
Pero hay de todo en mis escritos. Si me siento erótico, escribo erótico, pero si me siento melancólico escribo melancólico.
SB:Pude haber escogido muchos otros lugares donde vivir, pero he decidido estar aquí en mi patria. Aquí está mi familia, mis amigos, mi vida.
Es la tarde panameña,
la tarde mía, calurosa,
llena de esplendor
no quiero más tardes lejanas
las quiero mías en mi Patria Panamá,
no quiero más otras,
la amo, la sudo
recogiendo espigas en el viento
que golpean mi cara que dice presente
que dice y dice solo dice porque es mi suelo
que me vio nacer tantas veces, morir otras tantas
al ver partir la estela de aquellos viajes alucinantes
sin destino ni llegada, ni pago alguno.