La tranquilidad del Hotel Playa Bonita fue perturbada por completo ayer, cuando una turba de fanáticos buscaban estar cerca de Lionel Messi.
El coro de “¡Messi, Messi, queremos a Messi!” ensordecía y molestaba, de momento, a la seguridad que custodiaba el paso de las superestrellas.
Lo tenso del ambiente, unos cuantos regaños y por favores de la seguridad se podían notar.
El paso de las otras estrellas que compartirían el espectáculo hacían de repente más calmo el ambiente, pero Messi era la atracción y nadie se movía de su puesto.
En momentos apareció Lucio y Juan, ambos brasileños que vieron acción en Sudáfrica, los aplausos y los vivas no se hicieron esperar, pero aún la sed por ver a Messi no era complacida, a pesar de tener a otras grandes luminarias del fútbol mundial.
Grandes y pequeños montaban guardia a la salida del hotel, con la esperanza de ver y tocar al astro.
La salida del “Loco” Palermo presagiaba algo bueno para los presentes. Palermo se detuvo y sonrió para las cámaras de los presentes.
Con la salida de Palermo, se escuchó “¡Viene Messi!”, por fin apareció. “La Pulga” daba la cara y los tantos celulares y cámaras comenzaron a trabajar.
Menos de un minuto duró el saludo del astro y luego se retiró, callado, como es, pero dejando satisfechos a los que esperaron fielmente a esta luminaria del fútbol.