De interés
- 1978 Debuta en la juvenil y es elegido el jugador más valioso.
- 1988 Campeón bate de la categoría mayor con promedio de .457.
Rodrigo Merón no necesita carta de presentación, sus logros en los diamantes de béisbol hablan por él. Fue exitoso en sus tiempos de peloteros y en el rol de técnico ya comienza a estar entre los más cotizados a nivel nacional.
Vestido de suéter, jeans y zapatillas, así nos encontramos esta semana a Merón en el campo de béisbol infantil del Parque Omar, donde está su academia de formación de jugadores.

Esa tarde un fuerte aguacero impidió que trabajara con sus muchachos, pero la lluvia no estropeó el encuentro que había pactado Panamá América con el entrenador capitalino.
Reconocido como un estelar segunda y un temido bateador, Merón brilló durante 22 temporadas en los campeonatos nacionales, 20 de esas en la categoría mayor y dos en la juvenil.

La bujía de Metro
Merón contó que él mostró su casta desde su primer juvenil, en 1978, año en que fue pieza fundamental para que los “metrillos” conquistaran su primer título de la categoría con el estratega Troadio Fernández.

En esa temporada, el hábil pelotero pagó con incentivos su designación como primer bate y fue el líder en imparables conectados del certamen, con 18 hits.
Igualmente, Merón comandó el departamento de carreras anotadas con 14 llegadas a la registradora.

También encabezó, junto a su amigo Rodrigo Orozco, a los bateadores de triple con dos batazos de tres almohadillas. Y para ponerle la última cereza al pastel fue elegido el jugador más valioso del torneo.
Al siguiente año, Rodrigo jugó su segunda cita juvenil; sin embargo, los citadinos no lograron revalidar su corona de campeones, aunque el segundo saquista terminó un buen año de forma individual.
“Con exactitud no recuerdo mis estadísticas de ese año, pero hice mi trabajo, lastimosamente no pudimos ser campeones”, contó “Toto”, como de cariño le apodan sus amigos de confianza.
Esa campaña dejó la mesa servida para que al año siguiente Merón peleara por un sitio en la categoría mayor, y lo logró.
Un año en la banca
En el máximo nivel de la pelota nacional, Merón llegó con etiqueta de estelar y aun así su primera campaña la pasó más en la banca que en el terreno de juegos.
“Ese año, 1980, el titular era José Murillo, padre, y jugué muy poco, entendí que era parte de la transición, para mí fue una temporada de aprendizaje”, recordó el ahora también comentarista de béisbol en radio y televisión.
Para 1981, Merón se ganó el puesto de titular y una inyección ofensiva se hizo sentir para que los capitalinos ganaran para ese entonces su segundo título como Panamá Metro.
Dos años después, en 1983, Rodrigo y Panamá Metro celebran otro campeonato de la pelota mayor, con José Murillo, padre, en el puesto de timonel.
En 1984, los capitalinos estuvieron cerca de revalidar su título, pero en la final se les cruzó Veraguas.
Durante los siguientes ocho años, de 1985 a 1992, colectivamente Metro no disputó ninguna final y fueron campañas difíciles, pero en 1988, Merón destacó de manera individual, al lograr el título de bateo con promedio de .457.
“Toto” sonó 32 incogibles en 70 turnos oficiales al bate y compartió el liderato de dobles con el veragüense Crisanto León, ambos con ocho batazos de doble detonación.
“Como equipo no fueron temporadas buenas para Metro, yo no estuve en dos años, ya que estuve con Colón y Darién, pero después volvimos a los primeros lugares”, relató el chocador, que ocupa el sexto puesto de la lista de todos los tiempos con más imparables en el béisbol nacional, tras de pegar 628 inatrapables.
En 1993, Metro se metió en la batalla por el título, instancia en la cual cayeron frente a Chiriquí; sin embargo, al año siguiente los pupilos de Murillo cobraron venganza y con Merón de primer bate, se coronaron.
Pegó el 500 en 1995
Como campeón defensor, Metro se quedó corto en las campaña de 1995, y quizás Merón fue el único quien hizo algo para celebrar, sonó su hit 500 en el vetusto y glorioso Juan Demóstenes Arosemena.
“Ese fue una batazo que no se me olvida porque se lo conecté a Edys González, ese lanzador herrerano que tantos problemas me dio para poder batearle”, aseguró el ex número 5 de los metropolitanos.
En el campeonato de 1998, un año antes de su retiro, Merón llegó a los 600 incogibles, en un partido celebrado en el estadio de Puerto Armuelles.