La selección española obtuvo un triunfo pírrico ante Francia, subcampeona del mundo, en un encuentro que posiblemente no ejercerá de calmante para la crisis generada por las manifestaciones del técnico Luis Aragonés en la víspera, cuando retó a la federación a que le despidiese.
España afrontó el duelo atrapada en la enésima tempestad, la que ha desatado el técnico con su deseo hecho público de ser destituido si se confirma que la Federación está en marcha para el nombramiento de su recambio antes de la Eurocopa.
Las declaraciones del entrenador eclipsaron la razón de ser del duelo ante los franceses, el primero del nuevo año, que pretendía ser una prueba de fuego para el sistema de toque con el que la selección se lanzó al estrellato en el último trimestre del pasado curso.
En el terreno de juego no se vio un buen partido.