Los primeros ocho asaltos arrojaron a un A.J. Banal que se aprestaba a ser campeón mundial interino. En los siguientes 8.35 minutos de combate la historia cambió para el panameño Rafael Concepción.
Resistencia, valor y capacidad para salir de aprietos fueron las cualidades presentadas por "Torito", quien reconoció que perdía la pelea, y que sólo esperaba su golpe, el de gracia, para liquidar a so oponente; ese que la Providencia y la suerte te brindan, de vez en cuando, y que debes tener la habilidad de utilizar.
Concepción volvió a demostrar que tiene capacidad para salir airoso cuando las cosas parecen adversas. En este caso su recompensa es la corona interina y en espera de lo que ocurra el 15 de septiembre en Japón.
Si la pelea por el título vacante supermosca AMB no se da en Japón o queda empate, "Torito" debe ser declarado campeón regular o absoluto.
Los japoneses Nobuo Nashiro y Kohei Kono serán los protagonistas de esta pelea; el que gane va en especie de duelo de campeones con Concepción, en diciembre próximo.
Ganar de la forma en que ganó Concepción, es como gana un campeón, una cualidad que él posee, de la cual muchos guardamos duda. La verdad, es lindo equivocarse de esta forma, cuando se ve a un boxeador hacer gala de coraje para ganar.
Sé que ahora sigue el debate si es o no el campeón número 26 nacido en Panamá.
Solo les digo, noquear a un asiático en su casa, con muchas cosas en contra, lo hacen aquellos con casta de monarca.