Un clásico del boxeo mundial en la categoría gallo está cercano a escribirse hoy en Alemania, con el choque de un fuerte pegador de Europa del Este y un conocedor centroamericano del estilo "Pai pai y no toy".
Wlademir Sidorenko, bañado en bronce en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y luego proclamado campeón mundial invicto de los gallos en la profesional, se mide a un púgil que -comparado con él- no tiene grandes antecedentes, pero sí una fama terrorífica de intocable de los ensogados.
Anselmo "Chemito" Moreno, el humilde hijo de El Martillo de San Miguelito, apostará a su escuela boxística y su fuerza interior para cumplir una misión nacional: el campeonato número 25, el peldaño en el que seis panameños han fallado en los últimos dos años.
Es una pelea de difícil pronóstico, donde "Chemo" conoce y respeta la fuerza de un campeón que parece ajustarse a sus rivales, y un Sidorenko, a quien apodan la "minicentral de poder", quien ha dicho que sólo mantenerse dentro del plan trazado le servirá para vencer al latinoamericano, que es complicado, más alto y de mejor alcance.
La batalla es de alta tensión y peligrosidad para ambos, y quien sea alzado como ganador debe ser considerado como gran campeón.
Por cierto, sabían que el nombre Anselmo es de origen germano y significa protegido de los dioses. Tal vez su trébol de buena suerte funcione hoy sobre el ring de Düsserdolf.