Martín Rosas es un atleta de 25 años, empezó a practicar el jiu jitsu japonés como un “hobby” hace cuatro años y hoy día se ha posicionado del número 7 a nivel mundial, dentro del “ranking” de la Federación Internacional de Jiu Jitsu (JJIF, por sus siglas en inglés), en la categoría -77 kilogramos.
“Nunca pensé que este deporte me llevaría hasta donde me ha llevado. De verdad que me llena de alegría, mucho entusiasmo, quiero seguir mejorando ese ‘ranking’. Mi meta es llegar hasta el número uno”, comentó Rosas, quien es cinturón azul.

El deportista, que desde pequeño incursionó en el béisbol y el fútbol, empezó a notar en los deportes de combate su nueva y mayor atracción, a pesar de que nunca en su vida había peleado antes. “Ni en la escuela ni en la universidad”, aseguró Martín.
“Me empezó a llamar la atención, debido al crecimiento que ha tenido este deporte de artes marciales mixtas. Un día me dije: ‘quiero aprender a pelear’ y mi primera opción fue el boxeo. Visité algunas academias, sin embargo, el costo no me era factible. Luego vi en internet un anuncio de la academia a la que pertenezco (MMA Panamá Top Team), hice los contactos y un día me decidí a ir a las clases. Solo fui a ver”, precisó Rosas.
En aquel momento su actual sensei Manuel Alba le indicó que se pusiera el uniforme para que “viviera la clase desde adentro”.
“Yo le dije: ‘no, no, no sensei, tranquilo, yo solamente vengo a ver’, pero me entusiasmé y le respondí que ‘estaba bien’ y, hasta el sol de hoy jamás me arrepiento de que me haya prestado ese suéter y ese pantalón, porque esta disciplina me ha cambiado la vida completamente”, expresó.
Martín Rosas se desempeña en el área de la banca privada, es ingeniero industrial y aparte es instructor de niños desde los 5 años de edad en adelante y de atletas adultos. Se despierta todos los días a las 5:00 a.m., va al gimnasio, luego al trabajo y cierra el día impartiendo y recibiendo clases.
“Es muy gratificante apreciar que se valora el trabajo que uno está haciendo. Es muy interesante tratar con niños, porque esa es la edad en que se capta más rápido la información. Poder transmitirles ese poquito de conocimientos que tengo es muy bonito. Resulta muy bonito hacerles ver a los niños que no se trata solo de pelear, sino que les tocas esa parte de la disciplina, les creas una base y unos cimientos muy importantes. Es algo muy gratificante”, agregó el atleta.
Martín se describe como un hombre “soñador, optimista, positivo, guerrero y responsable; reveló que su gran defecto es el perfeccionismo”.
Dentro de su agenda competitiva y, si se le brinda el debido apoyo, Rosas tiene previsto competir próximamente en el Campeonato Panamericano, que se dará en Bogotá, Colombia, y en donde aspira a ganar la presea dorada.
“Ya hemos tenido los puntos suficientes para clasificar a un Mundial, sin embargo, por la falta de apoyo no pudimos llegar. La meta de este año es mantener los puntos, seguir puntuando y ver a mi país en un mundial que será en Túnez, en noviembre. Nos falta más apoyo, más personas que crean en el potencial de los atletas. Este es un deporte que tiene un gran semillero y grandes atletas”, expresó.