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"Un inmortal" con los niños


Al único pelotero panameño en el Salón de la Fama del Béisbol de las Grandes Ligas, no le faltó nada. Habló de su deporte preferido: el béisbol, pero también recordó a su patria, su familia, sus raíces, el tren donde nació y sus robos de bases, además de sus siete títulos de bateo. Para este extraordinario jugador, quien hoy nos visita después de 1985, pero aclaró que primero es panameño, luego pelotero.
Con su clásica vestimenta negra, lejos de los zapatos con spike, de su pantalón apretado, gorra sudada y su inseparable guantín, Carew dijo que prefiere enseñar que dirigir. Habló que ahora mismo piensa en descansar.
Estoy realmente cansado, de perder, de tratar con jóvenes que no hacen caso y encontrarse con peloteros que a pesar de que ganan millones, no les gusta la orientación.
El siete veces campeón bate, demostró sus quilates de humildad, casi con el mismo temperamento y temple como usaba el bate para castigar a los lanzadores contrarios.
Dijo sentirse realmente feliz de estar nuevamente en la patria, de conocer y visitar su gente, de saludar a sus amigos, pero sobre todo de disfrutar la reincorporación de la pelota profesional en Panamá.
Carew se mostró satisfecho y orgullo de la actuación de los peloteros panameños, destacando el extraordinario trabajo desempeñado por Mariano Rivera, Ramiro Mendoza, Carlos Lee, Olmedo Sáenz y Einar Díaz, entre otros.
Así como ellos surgieron, estoy seguro que si se le brinda la oportunidad a otros talentos de aquí, de mi patria, ellos también triunfarán. Mencionó que Héctor López, Gil Gonzalo Garrido y Ossie Chavarría, fueron ejemplos de la superación y la perseverancia.
Carew recordó el ya desaparecido cuadro de Barraza, San Miguel y Pedro Miguel, donde conectó sus primeros imparables. Aunque dijo sentirse cansado, el más grande pelotero panameño en la historia, dedicará el tiempo para brindar mensajes a los niños de la Escuela de Béisbol Row Carew, para saludar y compartir anécdotas con la presidenta Mireya Moscoso, y alegrías con don Héctor López.
Exhorta a los jóvenes peloteros panameños a trabajar con conciencia y corazón para ser alguien en la vida. Trabajen mucho y verán el sacrificio que es de lograr los sueños y las ilusiones.
El ex pelotero panameño que conquistó los corazones de la fanaticada de Minnessota y California, manifestó que llegar a las grandes ligas es bueno, pero quedarse y sobresalir es mucho mejor.
Por lo pronto, piensa descansar por lo menos un año, compartir con su familia, pero jamás abandonará el deporte que lleva en su sangre. Dijo estar dispuesto a regresar mucho más a menudo a Panamá, quizás a dirigir uno de los equipos del béisbol profesional. Me gusta enseñar más que dirigir, pero en Panamá lo haría con el mayor de los gustos.
La estrella de la pelota reconoció que los jonrones es lo máximo que hay en el béisbol, pero argumento que los peloteros que ganan mucho, pueden dañar el espectáculo. Hay muchos ganando millones, pero que no rinden lo suficiente.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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