LOS NÚMEROS del partido hablan por sí solos y reflejan que el de ayer entre panameños y "ticos" fue de mucha "marca" y juego fuerte.
Los tiros al marco y los de esquina fueron pocos. Lo mismo ocurrió con las posiciones adelantadas o fuera de lugar.
En cambio las faltas fueron muchas y algunas jugadas llegaron más allá del juego fuerte.
Esto se demostró con las ocho tarjetas que sacó el árbitro mexicano Benito Anchundía.
Siete fueron amarillas; de ellas tres para el cuadro de Costa Rica.
Sin embargo, la peor parte la llevó Panamá con una tarjeta roja, que le sacaron a Luis Henríquez.
El defensa panameño recibió dos amarillas en el partido.
La segunda representó la salida automática del juego.
Además, hay que anotar que dos de los asistentes del cuerpo técnico panameño fueron sacados de la banca.
Un juego de "marca"
Un total de siete tarjetas amarillas y una roja, fue el resultado de un partido fuerte.