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Un médico panameño en la Fórmula Uno


Cuando el piloto brasileño Emerson Fittipaldi decidió contratar los servicios del médico panameño Rafael Grajales Robles, para que lo asistiera en su carrera profesional, no se imaginaba el favor que le estaba haciendo a sus colegas del volante y, en consecuencia, al deporte de la Fórmula 1.
Pittipaldi, dos veces campeón mundial de la Fórmula 1, se contactó con Rafael Grajales Robles (cirujano, traumatólogo, cardiovascular), a través de un amigo en común en 1974.
Para esa época el doctor Grajales, oriundo de la ciudad de Aguadulce, se encontraba en Alemania en calidad de director de un equipo de médicos que prestaba servicios de urgencia en un centro hospitalario, tras haber culminado sus estudios en la universidad de Heidelberg.
Las buenas referencias del galeno panameño le permitieron ganar la confianza de Emerson Fittipaldi, quien le otorga el puesto de médico personal, para estar preparado en caso de que se produjera algún accidente durante las competencias.
Mientras se iba acoplando a sus nuevas funciones, el doctor Grajales realizó una minuciosa observación de los patrones de seguridad que se seguían antes, durante y después de las carreras, además las acciones que se daban cuando se producía algún accidente.
" Esto me permitió diseñar un sistema para el rescate, tratamiento y manejo médico de los pilotos" explicó el profesional de la medicina.
Para ello tendría que abolir la tradición de "llevar el herido pronto al médico por llevar el médico pronto al herido".
El doctor Rafael Ernesto Grajales Robles señaló que esta fórmula no fue producto de la casualidad, sino el resultado de investigaciones médicas-científicas, analizando los casos de heridos de gravedad en las guerras de Corea, Yonkipur y Vietnam. Señaló que también tomó como referencia las asistencias que hacía en accidentes de tránsito.
Consciente de lo peligroso que son las carreras de autos y de las consecuencias que la pérdida de tiempo, al momento de la atención, tiene sobre los pilotos accidentados el especialista panameño diseñó unl servicio de urgencia, el cual consistía en la instalación de vehículos rápidos en diferentes puntos de la pista o circuito; el equipamiento de las ambulancias con unidades de cuidados intensivo, así como un centro médico en el área de la pista y la disposición de helicópteros para el transporte del accidentado en extremos.
Una última opción, en el evento de que alguno de los planes enumerados arriba fallara, es transportar el paciente a un sitio en el extranjero.
No siempre los actos de buena fe son bien interpretados por las esferas de decisión.
Es así, que Rafael Grajales, tuvo que concurrir a múltiples reuniones de los organismos que rigen el automovilismo mundial para hacerles ver la necesidad de adoptar su plan de atención a los pilotos.
Grajales recuerda que en 1975 fue invitado a Milán a una reunión de la Comisión Sportive International (CSI), cuerpo encargado de la vigilancia de los aspectos médicos y de seguridad de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), ante el cual presentó a los delegados participantes el plan, al enumerar que era necesario una cantidad equis de ambulancias en las pistas pero, recibió la oposición de muchos.
Espere para el domingo 23 de mayo, cuando se disputará el Gran Premio de Mónaco, la segunda parte l de este reportaje del galeno panameño que hizo historia en los campeonatos de la Fórmula Uno.


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153731
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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