El presidente cubano, Fidel Castro, encabezó ayer una marcha de cientos de miles de cubanos para denunciar "la mentira" de que Estados Unidos suavizará el embargo al permitir la venta de medicinas y alimentos a la isla.
"Cuba no comprará ni una aspirina ni un grano de arroz", gritó un locutor al arengar a una compacta multitud, calculada por la televisión local en "más de millón" de personas, que marchó de manera pacífica durante casi tres horas sobre el malecón habanero y frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba.
La Habana considera que, más que flexibilizar, Estados Unidos va a recrudecer el embargo contra la isla con una enmienda aprobada la semana pasada por la Cámara de Representantes, que este miércoles será votada por el Senado.
En la multitudinaria manifestación, los presentes reclamaron también que le sean devueltos a Cuba 161 millones de dólares de los fondos congelados por Estados Unidos.
Castro, vestido con su tradicional uniforme verde olivo y calzando unas zapatillas de tenis, encabezó la marcha, en la que participaron también los principales dirigentes de la isla, entre ellos el vicepresidente Carlos Lage, considerado el tercer hombre fuerte del régimen, y el canciller Felipe Pérez Roque.
Muchas actividades fueron suspendidas para permitir la realización del mitin que congregó, de acuerdo con las cifras oficiales, a casi la mitad de la población de La Habana.
SENADO APRUEBA LEVANTAR EMBARGO
Horas después de la marcha, el Senado de Estados Unidos aprobó el levantamiento parcial del embargo económico contra Cuba para permitir la venta de alimentos y medicinas a la isla.
El Senado aprobó la medida solicitada por agricultores estadounidenses como parte de una ley de presupuesto para el Departamento de Agricultura y lo envió a la Casa Blanca, donde el presidente Bill Clinton ha dicho que lo firmará.
El cambio en el embargo fue rechazado por el gobierno comunista cubano, debido a que la ley impide el crédito para financiar el comercio con Cuba y fortalece la prohibición de viajes a la isla por parte de ciudadanos estadounidenses.
Legisladores cubanoamericanos anticastristas lograron incluir la prohibición de viajes, que hasta ahora solamente había sido una medida administrativa y no una ley.
Grupos estadounidenses que consideran el embargo como una reliquia de la Guerra Fría tardaron tres años en lograr suavizarlo para permitir la venta de alimentos y medicinas que necesita Cuba.