Si creían que aquello de "la incertidumbre del turf" es un mito o que ese axioma había sido enterrado, se equivocan. Fíjense que, a pesar de que ganó el caballo favorito, el resultado del clásico Luis Shirley, disputado hace tres días, dejó a más de uno boquiabierto.
Para sorpresa de muchos, el potro Morante salió disparado del partidor automático y puso tierra entre él y sus competidores, la cual parecía no iba desaparecer. Tanto así que entró a la recta final con clara ventaja sobre el grupo y a falta de 100 metros mantenía no menos de dos largos y medio, y era evidente que quienes le seguían no tenían capacidad para darle caza en ese punto.
Pero, repentinamente, se vio al jinete Ariosto Delgado salir "volado" de su cabalgadura y con él cayeron las ilusiones de muchos. Morante, de manera sorpresiva, había hecho un brusco movimiento hacia su derecha (hacia afuera) y desmontó a su jinete.
En menos de tres segundos, The Iric, que a duras penas sostenía el segundo lugar sobre Bird Express (fue el más afectado por el incidente) tomó el control y ganó por medio cuerpo.
Antes habíamos visto muchos incidentes parecidos, tanto aquí como en carreras internacionales, en los que incluso han habido resultados fatales, la mayoría de las veces en perjuicio de los equinos. Gracias a Dios, esta vez no hubo daños que lamentar, a parte de pérdida de la carrera y del premio que, hasta donde se vio, merecían Morante, Ariosto Delgado, el entrenador Víctor Ancelin y el Stud Tequila, cuyos colores defendió extraordinariamente hasta el momento del inesperado desenlace.
Si en medio de este mal rato se puede rescatar algo bueno, es que queda la incertidumbre sobre lo que podrá suceder la próxima vez que se encuentren estos caballos en la pista, porque después de lo sucedido quedaron en el ambiente algunas interrogantes.