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Un panameño comparte escenario con JLo

A estas alturas lo que más me satisface es la longevidad que he logrado. Aunque nunca una estrella, he logrado una carrera de casi 40 años. Todo empieza con una buena historia, un buen cuento. En Panamá hay un sinnúmero de historias con impacto universal rogando ser contadas.


Rainer Tuñón C. (Especial) / PANAMA AMERICA

Perfil

  • Nombre: Carlos Carrasco
  • Nacionalidad: Panameña
  • Profesión: Actor de cine y televisión.
  • Participaciones: Fue García en ‘Cocodrilo Dundee II’; Héctor en ‘The Return of Superfly’; el doctor en ‘The Fisher King’; Pérez en ‘The Heat of Passion’; Popeye en ‘Bound by Honor’; Ortiz en ‘Speed’; el sargento López en ‘Invader’, entre muchas otras presentaciones en series de TV y películas.

Cuarenta años en la industria del cine, el teatro y la televisión en los Estados Unidos, han hecho del actor, productor y director de cine panameño Carlos Carrasco un nombre de grata recordación entre sus colegas, tanto en Hollywood y Panamá, como en el resto del mundo.

Recientemente se estrenó “Parker”, a órdenes del afamado director Taylord Hackford, un filme de acción sobre venganzas, basado en una novela del prolijo Donald Westlake (“The Grifters”, “Two Much”, “Payback”), en el que Carrasco comparte elenco con Jennifer López y Jason Statham (“El Transportador”), con lo cual cierra un ciclo que inició cuando lo llamaron para hacer un papel en el clásico de cine gansteril “Sangre por Sangre”, a principios de la década de los noventa.

Curiosamente – comenta Carlos - en sitios tan inesperados como Roma, Sudáfrica, Lima y Cuernavaca, lo han identificado fanáticos de esa película, sobre la violencia entre pandilleros chicanos, ansiosos de estrecharle la mano, pues lo reconocen como “Popeye”.

“Parker”, que se encuentra en las carteleras mundiales durante esta temporada, es un trepidante[B]thriller[/B]de acción que narra el viaje de un ladrón - con ciertos principios- que es traicionado por sus colaboradores y lo dan por muerto. Así, el personaje interpretado por Statham sobrevive al ataque, adquiere una nueva identidad y lanza su venganza en alianza con una bella mujer (JLo), para hacerse del dinero que está en poder de sus antiguos asociados.

 

Esta película ha tenido una aceptación de crítica relativamente buena (comentarios halagadores del [B]New York Times, New York Post, The Hollywood Reporter[/B]), ponderando el ensamble de actores que logra sacar adelante una película de este calibre, que se destaca por el ritmo en la dirección de Hackford, su reparto, y en el carisma de su estrella principal, lo que suma buenos créditos para el panameño que participa en esta producción.

En el cine y la televisión hemos visto a Carrasco participar de hermosos proyectos como “El pescador de ilusiones”, de Terry Gilliam; en espectaculares cintas de acción como “Speed”, con Keanu Reeves; en históricos dramas junto a Tom Berenguer, en “One man’s hero”, en películas independientes como la dirigida por George Clooney, “Confesiones de una mente peligrosa”, con Sam Rockwell y Julia Roberts, así como en históricas teleseries como “ER”, “Star Trek”, o la telenovela ([B]soap opera[/B]) Search for Tomorrow, en la que debutó décadas atrás.

El actor panameño cuenta con orgullo que un cortometraje que dirigió recientemente, "Art Galleries and Back Alleys", ha sido seleccionado para participar en el festival de cine New Filmakers LA, en Los Ángeles, California.

De esta manera, Carlos Carrasco comparte algunas anécdotas sobre su exitosa carrera profesional.

Carlos, compartes cartelera con un elenco conformado por Jennifer López y Jason Statham, Michael Chiklis, Nick Nolte, Wendell Pierce, Clifton Collins Jr.
y Daniel Bernhart, todos dirigidos por Taylor Hackford (“Oficial y caballero”, “El poder y la pasión”, “El abogado del diablo”, “Dolores Claiborne”, “Prueba de vida” y “Ray”), todo un privilegio para un actor con una trayectoria como la tuya. ¿Cómo llegó la oportunidad y cuál sientes que ha sido el resultado?

Realmente esta experiencia ha sido el cierre de un círculo iniciado cuando trabajé con Taylor por primera vez en una película titulada “Sangre por Sangre” (“Blood In, Blood Out”). Debido a circunstancias extraordinarias (los disturbios raciales por lo ocurrido a Rodney King en 1991), a la película no le fue bien originalmente, pero con el pasar de los años se ha convertido en una cinta de culto mundial. Ya van más de tres generaciones de fanáticos apasionados del filme, quienes lo ven repetidamente y se saben todos los parlamentos.

De todo el trabajo que he hecho en mi carrera, es el personaje de esa película el que más se me reconoce en público. En sitios tan inesperados como Roma, Sudáfrica, Lima y Cuernavaca, me han identificado fanáticos de esa película, ansiosos de estrecharme la mano. Taylor también ha tenido la misma experiencia, contándome cómo una vez él y su esposa, la fabulosa Helen Mirren, dando una charla en una escuela primaria en Londres, se asombraron al ser bombardeados con preguntas hechas por los jovencitos británicos sobre esta película acerca de chicanos en el este de Los Ángeles. Así que tenemos esa conexión. Cuando se estaba armando el proyecto de “Parker”, sencillamente me llegó una llamada un día, diciendo que a Taylor le interesaba que yo estuviera en su película. Y por supuesto que inmediatamente dije que sí.

Algunos te reconocimos en “Speed”, de Jan de Bont, y sabemos que has tenido una carrera activa en Hollywood.
¿En qué otros proyectos has estado involucrado de los cuales también te has sentido muy orgulloso?

A estas alturas lo que más me satisface es la longevidad que he logrado. Aunque nunca he sido una estrella, he logrado una carrera de casi 40 años. Es lo que en la industria llaman un “actor de la clase trabajadora,” y como tal, he tenido ocasión de trabajar en una infinidad de proyectos con gente de primera. Se me han hecho realidad fantasías, al trabajar con directores de primera como Taylor Hackford, John Frankenheimer, Terry Gilliam y William Friedkin, a la vez que he compartido escenarios con talentos como George Clooney, Jason Statham, Raul Julia, Lynn Redgrave, Robin Williams, Jeff Bridges, Sonia Braga y tantos otros, y todavía estoy, como dice Rubén… “para’o.”

En estos días se reconoce el talento latino en Hollywood, pero ¿qué saben ellos –allá en la meca del cine- de Panamá y de los panameños?

Panamá todavía sigue siendo una novedad por acá, y a muchos les toma un momento ubicar al país, pero eso va cambiando por una variedad de razones. El hecho de que Panamá en la última década se ha convertido en un refugio para jubilados americanos, ha levantado mucho la visibilidad. Yo diría que actualmente Hollywood como industria tiene más conciencia de Panamá que el público americano en general. La industria de cine ha descubierto a Panamá como un sitio con localidades variadas y gran potencial para desarrollar inversionistas e infraestructura. El hecho de haber establecido un festival de cine internacional (IFF Panamá) y haber pasado una nueva ley de cine, son factores que van a seguir levantando el reconocimiento del país en el exterior.

¿Te sientes más cómodo en el cine, en el teatro o la televisión?

No hay respuesta breve, ya que son tres metodologías distintas, cada cual con sus retos y recompensas; pero si tuviese que escoger, diría que no hay nada como formar parte del equipo de una película, preferiblemente en una locación lejana, todos embarcados en la aventura de producir un largometraje.

¿Vienes a menudo a Panamá? ¿Qué has visto que te haya llamado la atención en materia cultural y sobre el desarrollo de tu país?

Todo empieza con una buena historia, un buen cuento. En Panamá hay un sinnúmero de historias con impacto universal rogando ser contadas, desde las novelas de Juan David Morgan como “Caballo de Oro”, hasta el documental de la panameña Anayansi Prado, “Paraíso for Sale,” que examina el choque de todos esos jubilados norteamericanos con la población nativa, a la que van desplazando con sus dólares.

A mí me llama mucho la atención la época de la construcción del Canal, y al investigarla he descubierto cantidades de cuentos interesantísimos y con personajes de gran colorido. Y hay mucho más: en la lucha actual de los ngäbes y buglés para preservar sus tierras, costumbres y tradiciones, hay una tremenda historia para ser contada a nivel de una “Syriana” (de Stephen Gaghan), “Erin Brockovich” (de Steven Soderbergh) o “Michael Clayton (de Tony Gilroy)”, y la buena noticia es que ahora en Panamá se están desarrollando tanto la infraestructura como los cuentistas para llevar estas historias a la pantalla.

El establecimiento de una comisión de cine, la ley de cine que ahora le permite a Panamá competir como destino para filmación a nivel internacional, sumado al éxito de una película doméstica como “Chance” (de Abner Benaim), demuestra a los inversionistas que es factible generar un producto respetable y comercial con modestos presupuestos. Todo esto me da la esperanza de que Panamá va rumbo al desarrollo completo como un centro artístico reconocido a nivel internacional.

 

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868261
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América