El legado de Carlos Ruiz en Filadelfia no para de crecer. Ahora, el panameño es uno de los pocos receptores de esa franquicia que puede presumir en su hoja de vida de estar 1,000 partidos detrás del plato.
La noche del martes el chiricano alcanzó la mágica cifra en la victoria de los Filis por 3-1 ante los Marlins de Miami.
Solo tres máscaras de Filadelfia registran en sus estadísticas más de mil partidos. Son ellos Mike Lieberthal (1,139), Red Dooin (1,124) y Bob Boone (1,094).
Ruiz, aunque no tenga la etiqueta de estrella, ha sido parte fundamental del éxito de los Filis en la última década.
Es casi el único sobreviviente del equipo que ganó la Serie Mundial en 2008 y a nivel de las Grandes Ligas es uno de los dos receptores (junto a Jason Varitek) en atrapar cuatro no-hitters.
Los 1,000 juegos de Ruiz son como receptor, pues a la ofensiva tiene 1,039 encuentros con la camiseta de los Filis, equipo con el que jugó por primera vez en el 2006.
Actualmente no es titular, pero ello no le impide seguir disfrutando del mejor béisbol del mundo.