LA PLANTILLA del Real Madrid respondió en un momento crucial de la temporada, no dejó tirado a su entrenador, Fabio Capello, y firmó un triunfo corto ante el Bayern Munich con una alineación valiente y sin Emerson de titular.
Mereció más el Madrid. Lo dejó todo en el campo, arrasó en el primer tiempo, pero unos minutos finales con falta de concentración en un momento donde el equipo andaba sin aliento, lo aprovechó Van Bommel para poner al final un 3-2 ajustado.
Las horas previas al duelo han sido extrañas. Anormales en vísperas de un gran partido europeo.
La plantilla no dejó tirado al técnico italiano. Todo lo contrario. El Madrid, herido en su orgullo, cambió el rumbo de los últimos meses. Comenzó por marcar pronto, algo que se le había olvidado en casa. Raúl apareció, listo, con astucia en el área, tras clavar un desmarque de ruptura que supo ver Van Nistelrooy.
Por fin un movimiento sin balón en el área. Y premio. Capello además recuperó a Roberto Carlos. Con el brasileño el Madrid ganó toque, asociado a Guti, a Gago, a Beckham y a Raúl, hubo circulación fluida del balón.
El más tosco, de momento, es Higuaín. El chaval tiene casta y coraje, pero técnicamente aún está lejos de todas las figuras. De momento, arropado, genera más ilusión que presente.
El primer tiempo resultó entretenido. No es normal ver un Madrid-Bayern con un 3-1 al descanso. El Bayern de Ottmar Hitzfeld sorprendió blindando el centro del campo con Van Bommel, Demichelis, Hargreaves y Schweinsteiger. Demasiado ruido. Sin bandas y con Salihamidzic en el banquillo.
A pesar de mandar el Madrid, el Bayern respondió con el empate a balón parado. Un balón que voló por el área donde debe mandar Cannavaro, la enchufó Lucio y la mandó de cabeza a la red. Un gol similar al que ya hizo el brasileño al Real Madrid en la final de Glasgow contra el Leverkusen.
El Madrid no perdió el mando. Con un trabajo excepcional de Beckham y de Raúl, quien sumó el segundo, atento en la raya de gol tras un cabezazo de Iván Helguera. Van Nistelrooy cerró el 3-1 tras un primer tramo tenso y con sabor a noche europea.
En el segundo período, Beckham siguió motivado. Oliver Kahn le sacó una mano espectacular en un golpe franco. Capello, enseguida, puso a Robinho por Higuaín.
Un 3-2, que deja abierta la eliminatoria. Van Bommel lo celebró con cortes de manga al fondo norte del estadio.
Un respiro blanco
Con su futuro en el aire, Capello dispuso su once más futbolero, su equipo más bonito.