Carlos Mosquera es instructor del béisbol de Pequeñas Ligas y su rostro, también estaba golpeado por el dolor.
"Una de mis vecinas fue la que me avisó que se estaban quemando las casas. Lo primero que hice fue sacar a mi familia y llevarla al Estadio Juan Demóstenes Arosemena", relató.
"Cuando regresé a mi casa, ya lo había perdido todo", dijo Mosquera, quien añadió que se le fueron "bellos recuerdos, como fotos cuando dirigí a Panamá en torneos latinoamericanos y mundiales de béisbol; al igual que mi estufa, refrigeradora y otras cosas que había comprado con el sudor de mi frente", añadió. De repente, un golpe en el hombro de Mosquera apareció en escena, como para darle aliento.
"Tenemos que seguir adelante. Este es un "strike" en el camino y no nos vamos a rendir ahora ante esta situación", confesó Mosquera, quien tiene un niño de 11 años y una niña de 5 años.
Otro instructor del béisbol de Pequeñas Ligas que lamentó lo que ocurrió en el sector "S" de Curundú fue Luis Gálvez.
Acompañado por un amigo del lugar, Gálvez le enseñó Panamá América el área donde estaba su humilde residencia.
"Creo que mi casa fue la quinta o sexta que se quemó", enfatizó Gálvez, quien aún recuerda los gritos de los niños corriendo por la vereda.
"Yo le dije a mi señora que nos salváramos, que dejáramos lo material atrás, porque yo sé que en este país hay bastante solidaridad ", agregó.
Antes de que se iniciara el incendio, Gálvez contó que se encontraba durmiendo con su esposa y sus tres hijos (una niña de 10 años, una de 2 años y uno de 12 años).
"Lo perdí todo, pero gracias a Dios estamos con vida. Mantengo mi esperanza y mi fe que vamos a seguir adelante, con la ayuda de Dios", señaló.