El Real Madrid de Rafa Benítez, con goles de Nacho y Marcelo, se estrenó ante su público con una victoria (2-1) sin brillo frente al Galatasaray turco y que supo a poco a su afición, que castigó al equipo, especialmente a Gareth Bale, con algunos pitos durante el choque.
El nuevo Real Madrid de Rafa Benítez llegó a su primer examen en el estadio Santiago Bernabéu con un bagaje de tres victorias, tres empates y una derrota en siete partidos disputados de pretemporada.
Pese al buen balance de resultados en esos encuentros amistosos, el equipo blanco afrontó la cita ante su afición con una asignatura pendiente. Se trataba de recuperar el acierto goleador que le había faltado en los últimos dos partidos y en cuatro de los siete disputados este verano.
Frente al Galatasaray, el Real Madrid se redimió, pero lo hizo con poco brillo, puesto que la primera mitad fue algo espesa y solo Isco, con un remate al larguero a los 32 minutos, y Jesé, con su atrevimiento y las ganas que puso, levantaron en alguna ocasión al público de sus asientos.