Que el Barça compita en el inicio de la temporada después de un partido de selecciones es prácticamente sinónimo de una no victoria para los de Pep Guardiola, algo de lo que se encargó de recordar el entrenador en la víspera, pero que no por ello impidió el empate del sábado en Anoeta (2-2).
En ocasiones han sido por cuestiones derivadas de la planificación de la preparación física, en otras una cuestión de cansancio por los traslados de los jugadores o de mentalidad.
En realidad, Guardiola se encargó de advertir que a su equipo le cuesta arrancar en la Liga, tras un partido de los diferentes combinados nacionales, justo lo que ocurrió ante la Real Sociedad.
Los precedentes los tenía el entrenador en su cabeza. En su primera temporada al frente del equipo (2008-2009), los azulgranas empataron en casa (Racing de Santander, jornada 2 (1-1) al regreso de un partido internacional.
En la siguiente campaña (2009-2010), el equipo de Guardiola parecía romper la estadística con una victoria (0-2 en Getafe, jornada 2), en un encuentro que le costó mucho sacar adelante a los azulgrana.
La temporada pasada (2010-2011), el Hércules dio la sorpresa del curso con su victoria en el Camp Nou (0-2), también después de un partido de selecciones nacionales.
En Anoeta, se volvió a repetir un tropiezo ya habitual de inicio de temporada. Los barcelonistas perdieron dos puntos, tras dejarse igualar el 0-2 con el que dominaban en el descanso, un punto muy caro, además, por la lesión del chileno Alexis Sánchez.
Guardiola ha extraído, como en él es habitual, una lectura positiva de lo ocurrido. "Ha sido una muy buena lección", dijo tras al encuentro y recordó: "el nivel de atención siempre tiene que ser alto".
Sin tiempo para echar la vista atrás, el equipo se entrenó ayer (sesión de recuperación) y lo hará hoy por la tarde en el Camp Nou.