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¿Un virus de business?¿Una gripe con marca?

He aquí la hipocresía de una parte de la humanidad que se escandaliza con una pequeña gripe no mortal y localizada focalmente, y que sin embargo convive con una malaria donde el 50% de la población mundial, o lo que es igual ¡2.500 millones de personas! viven en permanente riesgo de contagio mortal.


Me quedé estupefacto tras conocer unas declaraciones del embajador de México en España en la que narraba cómo habían sido excluidos de una actuación musical, unos niños mexicanos de gira por Europa. Narraba el embajador que un grupo de niños de su país integrantes de un coro musical fueron invitados para cantar en Asturias, pero les cancelaron el concierto. Con tranquilidad, pero con un fondo enrabietado, además de justificado, exclamaba que "los mexicanos no estamos enfermos. El virus no tiene nacionalidad".

Creo que estaba cargado de razón, y mucha, el diplomático. El virus A -como cualquier virus- no tiene nacionalidad ni color, ni banderas. No es atribuible a ninguna región ni a territorio alguno. Pero buena parte del mundo, supuestamente civilizado, sí que le ha puesto muy cruel e injustamente, rostro físico y nombre de país a la supuesta pandemia. México se ha llevado todas las guantadas de algo que no es atribuible a este país latino.

No ha tenido bastante el territorio azteca con que se hayan cancelado miles de reservas turísticas, con recibir el golpe de consecuencias morales y económicas, con la ruptura de la normalidad en la vida de un pueblo, retenciones vejatorias de ciudadanos en hoteles como en China, como para culpabilizarlos de algo que ellos no han deseado. No se puede olvidar que para un país donde el turismo es la tercera fuente de ingreso, todo esto ha supuesto un golpe muy duro y cruel.

 

"Pero lo más grave es el trato de apestado que se ha dado a México y, por ende, a sus ciudadanos por un caso de gripe no grave, difícilmente letal y que gracias a la iniciativa de sus propias autoridades, se ha podido desde el primer momento, controlar y volver en poco a retomar la normalidad. Una sociedad como la mexicana no se merece el trato -o más exactamente el maltrato- recibido por parte de la comunidad internacional. No se merece el rechazo que algunos países le han dispensando, pues, el Estado, los mexicanos y la comunidad en general, han reaccionado de manera ejemplar colaborando, acuartelándose en sus casas cuando se le pidió a 33 millones de habitantes que se autodeclarasen en estado de sitio personal durante cuatro largos días; acudiendo al hospital cuando el menor síntoma aparecía; portando mascarillas en masa como si de un filme de catástrofes futuristas se tratase; llevando al Zócalo a la más triste soledad e incluso hasta los jóvenes enamorados, encarcelaron sus besos para mejor momento. Mi felicitación a una sociedad que por precaución, cerró sus escuelas a los estudiantes, franqueó todos sus restaurantes del Distrito Federal y fue capaz de postergar la alegría para más adelante.

Creo que se ha exagerado y que se han llenado titulares para vender más periódicos o porque se han dejado llevar por un conservacionismo proteccionista, impropio, además, de quien debe tener datos científicos muy amplios y exactos. Sólo en mi país, España, 71 personas fallecieron por la gripe común durante 2007 -últimos datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística-. A fecha de hoy, no ha habido ningún fallecimiento, y de los 100 casos detectados, ninguno está hospitalizado y todos los casos han presentado un cuadro clínico leve, respondiendo al tratamiento. Dicho sea de paso, la gestión de las autoridades sanitarias ha sido ejemplar, diáfana y sin exageraciones sensacionalistas. Tampoco la política informativa del Gobierno se ha visto afectada por el sensacionalismo amarillista de algún medio.

Llegado a este punto me gustaría destacar el punto de hipocresía de algunos sectores del llamado mundo moderno, civilizado y en definitiva, rico. El virus, la gripe A es un mal para nada comparable con la malaria de los países pobres. He aquí la hipocresía de una parte de la humanidad que se escandaliza con una pequeña gripe no mortal y localizada focalmente, y que sin embargo convive con una malaria donde el 50% de la población mundial, o lo que es igual ¡2.500 millones de personas! viven en permanente riesgo de contagio mortal. ¿Desconoce esos totems de la civilización contemporánea que 500 millones de personas contraen la malaria cada año y que 3 millones de ellas fallecen? ¿Se entiende esa reacción contra México como un ejercicio de fariseísmo al saber que cada minuto 4 chiquillos mueren de malaria? ¿Por qué no se reconoce la malaria en el mundo occidental como una auténtica pandemia masiva y permanente?

 

Cierto es, y hay que reconocerlo, que EEUU y la Unión Europea en su mayoría han respondido de forma muy comprensiva. Sólo Francia, que tras intentar que se suspendieran los vuelos a México, creó un área de vigilancia especial para los pasajeros llegados a París y procedentes de México. Más me duele la reacción de países latinos. Loable fue la posición de Panamá, Brasil, Guatemala y Costa Rica, que mantuvieron sus vuelos a México, aun teniendo casos confirmados.

No ocurre nada. La civilización de los valores, la que pretende ser faro del mundo, curará la mala conciencia con un concierto benéfico, con la misa del domingo apoyando un telemaratón o echando unas monedas para el “domund”, y sus “negritos”. Limosnas de ese tipo no se necesitan. Lo que verdaderamente se necesita es un cambio en las conciencias y en la relación entre los países.

Los Niños del coro mexicano, no están enfermos, es más pueden que algunos de ellos llegue a triunfar en la ligas española de fútbol como Hugo Sánchez lo hizo dando volteretas de atleta o que de esas voces infantiles surja un nuevo Jorge Negrete o una Gilda Cruz-Romo, pero de momento, el recuerdo del mundo “civilizado que almacenarán esos pequeños, es que aquí les callaron la boca y los trataron como apestados.

 

No, definitivamente no, los mexicanos no están enfermos, son otros los que languidecen y se hallan enfermos de algo letal para la mente: la ausencia de sentimientos. Y eso si que es grave. Lo otro, el virus ese que viaja en business, con marca y denominación de origen de luxe, se pasa con un simple y muy europeo o americano antiviral.

Autor. Juan Luis Valenzuela es coordinador de El Plural en Andalucía, periódico digital de ámbito nacional en España.

Lo más grave es el trato de apestado que se ha dado a México y, por ende, a sus ciudadanos por un caso de gripe no grave, difícilmente letal y que gracias a la iniciativa de sus propias autoridades, se ha podido desde el primer momento.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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