Doña América María Yau de Rodríguez murió el domingo. Tenía 80 años. "Meca", como era conocida entre sus allegados, estuvo casada por más de 60 años con Don Francisco "Pancho" Rodríguez. Para ser exactos el próximo 13 de septiembre cumplirían 63 años de unión matrimonial.
A la señora "Meca", como respetuosamente la llamábamos, la conocimos a finales de los años 80, cuando dábamos nuestros primeros pasos en la profesión.
Nuestra amistad se dio y creció gracias a las múltiples entrevistas y reportajes que elaboramos (tanto en radio, televisión y en este diario) sobre su esposo, quien ha sido extraordinario jinete, juicioso juez de partida, justo comisario y consagrado instructor de la Escuela de Jinetes.
Fuimos invitados varias veces a su hogar, primero en Hato Pintado y hace pocas años en San Antonio, en donde sus atenciones fueron inolvidables.
Pero, lo que siempre nos agradó de la señora "Meca" fue su gran pasión por las carreras de caballos.
Por mucho tiempo convertimos en una rutina de los sábados pasar por "su puesto" en la Tribuna Chica del hipódromo para saludarla tanto a ella como a nuestro amigo "Pancho".
¿Qué hay mi´jo?, era su saludo acostumbrado, y después de preguntar por la familia y comentarnos nuestras columnas de la semana, venía la interrogante obligada: ¿Cuáles son tus líneas para hoy?.
¡Claro!. Es que doña "Meca" era una hípica en todo el sentido de la palabra. Le encantaba jugar el Pool de 3 e inventir, aunque fuera un dólar, para hacer su 5 y 6. "Yo ya sellé mi cuadro", decía orgullosa.
También era portadora de buenas "informaciones" y en más de una ocasión me dio buenos datos.
"Pancho" y "Meca" acostumbraban llegar al hipódromo mucho antes de la primera carrera. Se les veía caminar hacía el estacionamiento a comprar algunas fritangas o una ración de mondongo para luego instalarse en su puesto de siempre, desde el cual gentes de todas las edades, colores y estratos sociales pasaban y se detenían a saludar, a echar un chiste o a dejarle un dato.
Esos tiempos terminaron, pero quedan los gratos recuerdos de esta dama a quien nunca vimos malhumorada o en una pose desencajada.
A Don "Pancho" le reiteramos nuestra solidaridad en este momento y ratificamos nuestro respeto y amistad.
Y aunque sabemos que para usted es difícil, creemos que a "Meca" la haría muy feliz saber que usted sigue dedicado a la hípica, se mantenga al tanto de los juegos de los Yanquis y, sobre todo, como usted siempre me ha dicho hay que mantenerse: "Tranquilo y sin nervios".