Pese a que había ido materializando, uno a uno sus proyectos, Juan no había dejado de soñar. Del qué, había pasado al cómo hacer las cosas, sobre todo después de su estancia en California, en la Santa Clara University. Había concluido sus estudios en esa ciudad norteamericana, pero lo que más valoraba, y que había asimilado con una gran intensidad, era el carácter emprendedor de la gente que había conocido allí.
Había mucho que hacer en Chiriquí y existía con qué: buena tierra, ríos caudalosos. Se hablaba ya del Ferrocarril con ramales hacia distintos puntos de la provincia, y para él la cuestión era ponerse a trabajar y asegurar un medio que le permitiera sustentar la familia que se proponía formar.
¿Con quién? Él seguía pensando en aquella hija del Doctor Manuel González Revilla, Mercedes, la mayor, que unos años atrás se había ido a estudiar a Bélgica. Jovial, decente, poseedora de un carácter llevadero pero firme. Se conocían desde muy jóvenes, y siempre le había parecido la persona ideal para compartir los años que estaban por venir. No sabía si había regresado, pero en ese mismo instante de reflexiones de largo alcance la vio pasar, como si fuera un espejismo.
En el David rural de esos días, una dama como aquella no podía parecerse a otra, era única, le diría un año después a Mercedes, cuando iban montados en la carreta que los llevaba a Boquete a pasar la luna de miel. Era 1915 y Juan Arias Quintero, la había convertido en su esposa.
La ida a Boquete no era casual. Le gustaba el clima, lo fértil de la tierra, la fuerza de sus ríos y ese ambiente íntimo y apacible, que no solo era valorado por él, sino también por los que iban llegando poco a poco. Allí vivía desde principios del siglo XX, por ejemplo, un texano llamado Pop Wrigth, que había llegado con un asma de espanto, desahuciado por los médicos que le daban cuatro meses de vida. Cuando Pop, que era conductor del ferrocarril que operaba entre las ciudades de Panamá y Colón, descubrió Boquete decidió quedarse. Allí fundó el Hotel Wrigth, luego llamado Panamonte, que existe todavía. Cuando regresó a Texas pasaba de los ochenta años y murió a los 99.
Juan y Mercedes pasaron la luna de miel en Alto Lino, en una casa que quedaba frente a la parroquia. Él incorporaba de esa manera, a su esposa, al sueño que llevaba dentro. Su idea era establecerse en Boquete y desarrollar desde allí sus otros proyectos.
Junto al río Caldera, un inglés residente del lugar, Mr. Dinnan, había construido una casa de la que se enamoró Juan Arias. Aunque no se precisa la fecha, se calcula que fue edificada en 1908. Allí surgiría y crecería, a partir de 1921, la familia Arias-González Revilla.
"Yo recuerdo a Boquete cuando su vía pública se alumbraba con faroles de keresone", ha dicho recientemente a Semblanzas, Graciela, la segunda hija de ese matrimonio. En 1921 su padre inició la construcción de la segunda planta hidroeléctrica de la provincia chiricana, inaugurada en 1927 por el entonces presidente Rodolfo Chiari.
Hasta entonces -nos recordó Doña Graciela- nos alumbrábamos con lámparas de kerosene. Cuando se inauguró la hidroeléctrica mi Papá prohibió prender una sola lámpara esa noche. Le dijo a mi mamá: "no me prenden una sola lámpara, esta noche tenemos luz eléctrica".
La segunda hija de Juan Arias Quintero y Mercedes González Revilla de Arias. Nació el 15 de mayo de 1918, en David, Chiriquí, y aun cuando inició sus estudios primarios en Chiriquí, a partir del quinto grado y hasta el sexto año de secundaria estuvo en el Colegio San José, localizado en la marina junto a la Presidencia de la República en el barrio de San Felipe.
Una de cuatro hermanas: Cecilia, la mayor, Amelia y Mercedes, desde pequeña su padre la llamó Chelo. Ella sospecha que en el fondo Don Juan la llamaba así por ese enorme deseo no realizado, de contar con un hijo varón.
Concluyó sus estudios, al igual que sus hermanas, en California, y en 1940 se casó con Juan Manuel Araúz Jované, un ganadero chiricano, con quien tuvo cinco hijos: Juan, Graciela, Inés María, Mercedes y Rita, que le han dado ocho nietos y 10 biznietos. Su esposo fue además Comandante Jefe del Cuerpo de Bomberos de Chiriquí.
Ya constituida mi familia, mi padre quiso que hiciéramos casa en Boquete. Nos ofreció tierra y condiciones para establecernos allí, pero Juan prefirió David, recuerda Doña Chelo.
La casa de Boquete, sin embargo, guarda recuerdos especiales para Chelo. Una vez formada su familia, por ejemplo, su padre mandó a construir como parte de la misma, una especie de residencia donde se alojaban ella, sus hijos y su marido, cuando visitaban a sus padres. Era para sus hijos, la vitrina a través de la cual veían el paraíso. Esa casa guarda recuerdos muy preciosos y especiales para mi, confesó a Semblanzas una de las hijas de Doña Graciela.
La Casa casi cumple cien años. Ahora es un establecimiento comercial, y aun cuando deja ver las mejoras hechas a lo largo de sus años, conserva la fachada y la expresión de una residencia venerable.
Semblanzas: ¿Cuándo se construye la casa de Boquete?
GAdeA: Esa casa la compró él construida. Mr. Dinan era inglés, y mi papá la compró y la fue reconstruyendo. Mi papá llegó allí a trabajar, tenía una visual comercial muy grande, compró finca, compraba café, compraba y vendía, y llegó a ser propietario de muchas cosas allí en Boquete. De la pensión Marilós, por el parque; de la sede del seguro social hoy, frente a los bomberos. Todas las casitas que estaban por la calle nuestra las fue comprando.
Semblanzas: ¿Era una casa de residencia o de verano…?
GAdeA: Era nuestra residencia. Nos fuimos allí en 1921. En 1921 cuando se fue a vivir a Boquete, mi padre fue a montar la segunda hidroeléctrica del país. Era la segunda, porque la primera la montaron en David unos cuñados de él, los González- Revilla; y entonces él se fue a montar la segunda hidroeléctrica y la terminó en 1927. Le daba luz a todo Boquete. Esa planta la mantuvo desde 1927, cuando la terminó, hasta 1952. Este último año se la vendió a Empresas Eléctricas de Chiriquí, y posteriormente la compró el IRHE. Yo me acuerdo de Boquete con faroles de kerosene, yo era una niña de nueve o diez años, y las calles eran unos pedregones enormes.
Semblanzas: ¿Y cómo se llegaba allí?
GAdeA: En tren. Le decíamos ferrocarril y le decíamos motor. Mi papá y mi mamá, cuando se casaron en 1915, se fueron a pasar la luna de miel en Boquete y se fueron en carreta. A él le gustaba Boquete porque arriba en Alto Lino había una capillita, enfrente fue a pasar la luna de miel. En 1914 cuando Don Belisario Porras inaugura el ferrocarril de Chiriquí, uno de los principales ramales era hasta Boquete. Desde ese tiempo, antes del 22, a caballo o en carreta. Entonces, el de Boquete era uno de los principales ramales del ferrocarril de Chiriquí. Iban unos trencitos pequeños de 15 o 16 pasajeros. Llegaba por la mañana y viajaba por la tarde. Eso fue hasta 1948, cuando el presidente Domingo Díaz Arosemena hizo la carretera.
Semblanzas: ¿Qué recuerda de los primeros inmigrantes?
GAdeA: Me recuerdo de Pop Writgh, el primer dueño del hotel Panamonte, del suegro de la señora Inga, el señor Collins; del señor Janson, de Mr. Tedman. De la mayoría de los apellidos europeos de Boquete: Bradley, Mathews, Tedman, Samber, los Boutet que fueron de los principales fundadores de Boquete.
Semblanzas: ¿Recuerda Usted la muchachada de la época?
GAdeA: Yo me acuerdo del Sambers, por que ese me enamoró. El hijo del señor Sambers, que todavía vive. ¡Feo! De los Watson. La casa de los Tedman, era linda. Doña Juanita la tenía linda. La de Mr. Writhg también, la del hotel. Antes de nosotros vivir en la casa de Boquete, vivimos en la que está antes del Hotel que hoy en día es de un señor Porras.
Semblanzas: ¿Entiendo que a la Casa de su padre llegaban personalidades nacionales e internacionales?
GAdeA: Richard Nixon, cuando era vicepresidente de Dwigth Eisenhower, vino a Boquete y la recepción se la hizo mi papá en esa casa de Boquete. Hay un retrato de Nixon, mi papá, José Antonio Remón. Allí también se hizo la fiesta de iniciación del primer obispo de Chiriquí. Monseñor Tomás Clavel Méndez. Era una casa muy amplia. La visitó mucho Remón cuando fue presidente, Dicky Arias cuando fue presidente; José Ramón Guizado, que fue socio de mi padre en una de las grandes compañías de David. Era Guizado, Arias, Saint Malo, "Agencias Panamericana". El Dicky cuando venía, venía a Boquete; Don Pancho Arias cuando venía a David, se quedaba en la hacienda de Juan Arias, que era su primo hermano.
Semblanzas: ¿Dónde hizo Usted la primaria?
GAdeA: En Boquete, al principio y luego nos trajeron para acá. Porque entonces la escuela mixta no le gustaba ni a mi papá y a mi mamá. Yo viví con un hermano de mi mamá y Ceci, mi primera hermana, con mis abuelos maternos. De quinto grado me fui para Panamá, y terminé en la escuela San José de la Marina, junto a la presidencia. Coincidió con el ascenso de Don Harmodio Arias a la presidencia. La secundaria la terminé en el colegio San José, y luego nos mandaron, las dos más grande, a California, y después fueron las dos más chicas.
Semblanzas: ¿Usted vivió ese proceso en que Boquete pasó de ser alumbrado con faroles de kerosene a luz eléctrica?
GAdeA: Nos alumbrábamos con lámparas de kerosene. El día que se inauguró la planta mi Papá prohibió prender una sola lámpara esa noche. Le dijo a mi mamá: "no me prenden una sola lámpara, esta noche tenemos luz eléctrica". Don Rodollfo Chiari, presidente en ese instante, fue a inaugurarla. Don Rodolfo era el papá de todos los Chiari.
Semblanzas: ¿Qué es lo que más atesora de la casa de Boquete?
GAdeA: Soy poco sentimental, creámelo. Soy sentimental de lo último. De mis 66 años para atrás. Es decir de mi esposo conmigo y mis hijos. Quise muchísimo a mis padres. Una de las cosas que mas recuerdo de Boquete, era cuando mis padres me decían, todos los domingos, que fuéramos a pasarlo con ellos, mi esposo y yo. "¿No vienes a pasar el domingo acá con nosotros, vente". Yo era la única que tenía cuarto especial para mi y mis hijos. Tuve cinco hijos. Un varón y cuatro mujeres. Merce, la cuarta de los cinco, se parece mucho a mi esposo. Hay tres mayores antes que ella. (Juan Araúz hijo, estaba presente)
Semblanzas: ¿Vivió por algún tiempo en ciudad de Panamá, después de sus estudios?
GAdeA: Nunca. Estuve interna hasta terminar la escuela secundaria y luego vine a Chiriquí. Chiricana de acá.
Semblanzas: ¿Y por qué no se fue a vivir a la ciudad?
GAdeA: Por que a mi esposo no le gustaba. Mi esposo fue un gran ganadero, teníamos fincas grandes. Cuando hicimos nuestra casa en David, en 1968, con 28 años de casada me casé en 1940, mi papá quería que hiciéramos casa en Boquete, nos daba tierra y todo, y Juancho, mi esposo, no quiso. Juancho fue por muchos años comandante del Cuerpo de Bomberos, al cuartel le pusieron el nombre de él.
Semblanzas: ¿Hay algún vínculo familiar de su padre con la familia Arias de Don Harmodio y el expresidente Arnulfo Arias?
GAdeA: Nada. Nosotros somos de los Arias que tocan con Ricardo Arias Calderón. Ahí está en el libro que hizo el Señor Omar Jaén. Ricardo Arias Calderón vendría siendo primo segundo de mi padre. Igualmente Francisco Arias Paredes, Tío Pancho como le decíamos nosotros.
Semblanzas: Ahora están llegando nuevamente, más emigrantes ¿cree Usted que esto ayudará a Boquete?
GAdeA: Yo diría que si. Mucha gente dice que no, que lo va a perjudicar. Yo diría que si lo va a ayudar. Donde está Valle Escondío, eso era de mi papá. Eran unos potreros, que pasaron a manos de los Vásquez. Vendieron el ganado, y allí estaba una lechería. Todavía cuando nosotros vendimos la propiedad me llamaban para decirme que cómo hacíamos eso. Hay que repartir. Después quedamos en que a mi me toca la casa hoy, yo la quiero para semana santa…pero quién tenía que administrar, era yo. Me pagaban, pero era yo la que tenía que administrar y era mucho trabajo. Pero este nuevo auge que ha cogido Boquete es para beneficio, no solo de Boquete sino del país.
Semblanzas: Pero el Boquete que existe tenía una infraestructura para un reducido grupo de personas…?
GAdeA: Cierto, y lo nuevo no puede hacerlo solo el municipio de Boquete. Necesita la ayuda del gobierno, porque el gobierno tiene que ver ese lugar de retiro como un gran ingreso al país entero, no solo a Boquete. Entonces debe ser el gobierno el que ayude a ese municipio, a esas infraestructuras que tu has mencionado, que es importantísimo. Hoy día no tienes teléfonos, aguas calles para el crecimiento que está teniendo la población de Boquete, y el municipio solo no puede hacerle frente a eso.
Semblanzas: La revista Fortune califica a Boquete como buen lugar para retiro.
GAdeA: Eso no es nuevo, la Suiza le decían hace más de 50 años. Ahí está el señor Wrigth que vino con un asma a Boquete y más nunca se fue de aquí. Luego con su esposa se fue a Texas, y el escribía, muy lindo. Mandaba tarjetas.
Semblanzas: Fue Doña Rosario Arias de Galindo quien nos habló de La Casa de Boquete, y de Doña Graciela. Próxima a cumplir los 88 años, Doña Chelo, o Chelito, como le dicen ahora, desarrolla una conversación aguda y ágil; con una reflexión de datos exactos, admite como normales las trampas que pueda hacerle la memoria, pero no les da tregua y las corrige de inmediato. Presenta sin muchos alardes la dignidad de su vida octogenaria, y pese a que el tiempo deja inexorable sus huellas, no es difícil considerar en ella una personalidad sólida, de actos oportunos y razonamientos directos. Aun cuando admite no ser muy sentimental, uno la adivina estoica, decidida y frontal, intensa en el rechazo.
Una casa que dura cien años
Richard Nixon, cuando era vicepresidente de Dwigth Eisenhower, vino a Boquete y la recepción se la hizo mi papá en esa casa de Boquete. Hay un retrato de Nixon, mi papá, José Antonio Remón. Allí también se hizo la fiesta de iniciación del primer obispo de Chiriquí. Monseñor Tomás Clavel Méndez. Era una casa muy amplia.