La rebelión de los chicos es ya historia y el mundial de las sorpresas y los malos arbitrajes encontró un digno campeón en Brasil. La final entre dos grandes, en la que Brasil derrotó inobjetablemente a Alemania 2-0, puso fin a un mundial en el que los equipos con mayor historia sufrieron como nunca.
Francia y Argentina, los favoritos ante del torneo, sucumbieron en la primera ronda, lo mismo que Portugal y su generación dorada de Luis Figo y compañía. Italia cayó en la segunda ronda y España en los cuartos de final. La victoria de Senegal sobre Francia en el partido inaugural no fue una excepción sino que marcó la tónica en un torneo en el que varios equipos chicos tuvieron a los grandes por la lona.
Estados Unidos le ganó a Portugal en la primera ronda y casi elimina a Alemania en los cuartos de final; Corea doblegó a Portugal en la fase inicial, a Italia en la segunda ronda y a España en cuartos de final; México estuvo a cuatro minutos de vencer a Italia y se adjudicó un grupo que incluyó también a Croacia, tercero hace cuatro años.