HACE dos años, la Copa Presidentes tuvo que saldarse con un empate en Sudáfrica, cuando Tiger Woods y Ernie Els embocaron sus últimos putts al anochecer.
Tanto Jack Nicklaus, el capitán de Estados Unidos, como Gary Player, su contraparte en el equipo internacional, Gary Player, no tuvieron otra alternativa que aceptar el empate como desenlace.
Ahora, ambos equipos podrán ajustar la cuenta pendiente. "Fue una pena que nos quedamos sin sol"", recordó el sudafricano Retief Goosen. "Pero no está del todo mal que se definió así, porque nos permite empezar de nuevo"".
Pero a la sexta edición de la Copa Presidentes, que arranca hoy jueves en el campo del Robert Trent Jones Golf Club, en el norte de Virginia, no se le puede catalogar como una secuela.
Los de casa tienen buenos antecedentes en este campo, donde nunca han perdido en sus tres duelos previos, y en la última ocasión la propinaron al equipo internacional su peor derrota.
No habrá un desempate este año. Nicklaus y Player nunca fueron partidarios de seleccionar a dos golfistas para definir el título, considerando que eso era demasiado peso sobre las espaldas de un individuo.
Los partidos individuales que acaben empatados tras el tiempo permitido irán a hoyos extra hasta que un equipo alcance el mínimo de los 171/2 puntos para ganar.
Si bien los equipos son más fuertes que los que participan en la Copa Ryder Cup, con ocho de los 10 primeros del mundo y 24 títulos grandes entre todos, el equipo internacional echará de menos a un golfista clave.
El sudafricano Els, quien libró con Woods un batalla épica en el desempate de hace dos años, se operó la rodilla el mes pasado y se está recuperando en su casa de Inglaterra.
"Fue un golpe muy duro perder a tu número dos. Hay que salir adelante con lo que se tiene"", dijo Player, quien repite como capitán del equipo internacional.
José María Olazábal, que capitanea por primera vez al equipo del continente europeo que se medirá desde hoy jueves en el Trofeo Seve con otro compuesto por británicos e irlandeses, opina que para llegar a ser un buen golfista "hay que estar loco". A propósito del bienal Trofeo Seve y su capitanía en lugar del mítico Ballesteros, Olazábal (Fuenterrabía, 1966) derrama parte de sus experiencias tras 20 años como profesional del golf.
"Sí, todavía vivo en casa de mis padres. Estoy muy agusto allí", explica el bicampeón del Masters de Augusta, quien describe a su Fuenterrabía natal como "un pequeño paraíso".
La actividad más importante del golf profesional para el fin de semana se canaliza a través de dos competiciones por equipos y ambas bajo el formato "match play" (por hoyos).
La más cercana será el citado Trofeo Seve, en el campo del Wynyard Club en el North East (Inglaterra).
La baja de Seve Ballesteros, de 48 años y quien ha anunciado que podría reaparecer después de 23 meses de inactividad en el Abierto de Madrid (13 al 16 de octubre), abrió la puerta de la capitanía a Olazábal. Las normas de la competición obligan a que el capitán participe también como jugador.
El dato cierto es que desde la instauración del Trofeo Seve en el año 2000 -se han jugado ya tres ediciones- nunca Europa perdió una Copa Ryder frente a los Estados Unidos. "Entiendo que este torneo es un gran banco de pruebas para la Ryder", asegura Gómez.
Motivado por su segura nominación a jugador del año de la PGA, Tiger Woods llega inspirado para guiar a Estados Unidos a la conquista de la VI Copa Presidentes de golf, que comenzará hoy jueves en los links de Gainesville (Estado de Virginia). Olazábal será diferencia en el Trofeo Seve.
Una cuenta por saldar
Hoy también comienza a disputarse el Trofeo Seve en el campo del Wynyard Club, North East (Inglaterra).