Deportes

Una de cada tres mujeres Víctima de la violencia


Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional, analiza la situación de la mujer en el mundo y anuncia una campaña mundial para detener la violencia de que es víctima.
Usted es la secretaria general de Amnistía Internacional, que va a lanzar una campaña llamada "Alto a la violencia contra las mujeres". ¿Qué amplitud tiene este fenómeno?
Es un mal que corroe a todas las sociedades y un escándalo ultrajante.
Una de cada tres mujeres en el mundo sufre de violencia grave, ya sea de una violación, una agresión sexual o de un ataque. Es un mal muy difundido, desgraciadamente universal, que no conoce fronteras entre norte y sur, negros y blancos, ricos y pobres. Es un terror oculto del que nadie quiere hablar. Las sociedades lo ignoran, los gobiernos cierran los ojos y las mismas mujeres guardan silencio, pues cuando son víctimas de ello sufren de vergüenza y son estigmatizadas. Y las que hablan, lejos de encontrar el remedio a ese mal, se atraen graves problemas.

¿Tiene usted algunos ejemplos?
En Pakistán, según una encuesta gubernamental, el 52 por ciento de la población femenina acepta la violencia como parte de su destino; 32 por ciento se considera impotente para oponerse a ella, 19 por ciento protesta y sólo el 4 por ciento se rebela. En Estados Unidos, cada 15 segundos alguna mujer es golpeada, por lo general por su esposo o compañero. En los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la violencia es la principal causa de muerte en mujeres de 16 a 44 años, antes que el cáncer y los males cardiacos. Estas estadísticas son ignoradas por la mayoría.

¿Cómo explicar esa violencia?
Es producto, por un lado, de la desigualdad y la discriminación en detrimento de las mujeres, que están en vigor en numerosas sociedades. Estas se encuentran dominadas por relaciones de explotación económica, atrapadas en las relaciones sociales. Se explica también por la impunidad de que gozan los agresores. La policía interviene poco. En Rusia, al año mueren 14 mil mujeres a causa de la violencia infligida por su pareja. A los estados no les gusta intervenir en la violencia doméstica. Ningún país del mundo ha logrado proteger a sus mujeres en la intimidad de su hogar.
Las mujeres corren peligro, del dormitorio al campo de batalla. En las situaciones de conflicto, la violencia contra la mujer constituye un arma de guerra. Eso fue lo que vimos en los Balcanes. Sigue siendo cierto hoy en día, por ejemplo en la República Democrática del Congo, donde estuve en octubre. En la región oriental, alrededor de la ciudad de Goma, registré un promedio de 40 violaciones al día en un periodo de un año.

 
¿Quién es responsable de esta violencia?
En sitios como el Congo, los grupos armados que la cometen para aterrorizar a la población. Los particulares, las familias y la sociedad que lo acepta a nombre de la tradición o de valores culturales o religiosos; los estados, que por lo general lo ignoran.
¿Cuáles serán las grandes líneas de esta campaña, que durará dos años?
Nosotros les pediremos a los gobiernos abolir las leyes discriminatorias en contra de la mujer y promulgar textos que la protejan. La mayoría de los gobiernos ha ratificado la convención internacional a este respecto, pero muchos han puesto reservas a dicho texto, que contradice muchas leyes nacionales discriminatorias, ya sea que se trate del reparto de los bienes familiares, de los derechos surgidos del matrimonio, o del acceso a la salud y la educación. Queremos que los gobiernos asuman la responsabilidad de proteger a las mujeres de la violencia doméstica. Exigimos a los líderes sociales y religiosos que rechacen los sistemas y valores que autorizan la violencia. En fin, lanzamos un llamado a los hombres y mujeres en general, para que sean firmes en no tolerar semejantes actitudes. Nuestra campaña, evidentemente, no está dirigida en contra de los hombres. Muchos hombres también sufren por la violencia que se inflige a las mujeres que, por cierto, en algunos casos, es producto de otras mujeres, como es el hecho de las mutilaciones sexuales (por ejemplo, la ablación ritual del clítoris practicada en algunas sociedades africanas).
¿Eso supone también que las mujeres deben organizarse?
Algunos lo hacen y nosotros las apoyamos. Hay asociaciones que proporcionan refugio a las víctimas en peligro. En Senegal, 80 mil mujeres se unieron para denunciar y combatir la mutilación sexual. Hay soluciones en el terreno. Nuestra prioridad es ayudar a las asociaciones de mujeres que se organizan. Además, mientras más pobres son, las mujeres corren mayor peligro. Ahora bien, son las mujeres las que cada vez son más pobres; hay una especie de "feminización" de la pobreza.

¿Piensa usted que podrá convencer a los gobiernos para que actúen?
Treinta años después del primer informe de Amnistía Internacional sobre la tortura, ésta aún no ha desaparecido, pero ha quedado fuera de la ley, y los gobiernos que la siguen practicando por lo menos tienen vergüenza de admitirlo. Nosotros quisiéramos que se produjera la misma evolución respecto de la violencia contra la mujer.


fecha edicion
old id
147266
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América