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Una eterna sospecha se hizo realidad

Su relación con el controvertido médico italiano Michele Ferrari despertó las críticas más ácidas hacia el ciclista.


Redacción (EFE ) / EFE

La superación de un cáncer, la gloria de ganar siete Tours consecutivos y un maldito regreso a la competición después de la retirada son las tres fases en la vida deportiva de Lance Armstrong, ahora inhabilitado para disputar su segunda afición, el triatlón, y acorralado por las acusaciones de dopaje, lacra que ha negado en su persona en toda su trayectoria.

El dedo acusador del dopaje siempre señaló a Armstrong. Un corredor que inició el camino glorioso de una forma tan imparable después de superar un cáncer suscitó dudas, por lo que fue objeto de seguimiento especial, siempre con la sospecha a cuestas.

Su relación con el controvertido médico italiano Michele Ferrari despertó las críticas más ácidas. Su compatriota Greg Lemond, tres veces ganador del Tour, mostró su indignación, y en el Tour de Francia no se veía con buenos ojos la asociación de Armstrong con el doctor transalpino.

Un libro titulado "L.A. Confidencial - Los secretos de Lance Armstrong", desvela en 2004, a través de la pluma de los periodistas Pierre Ballester y David Walsh, que Armstrong se había dopado, y para ello aporta el testimonio de la que fue su masajista, Emma O’Reilly. Las acusaciones se amplían a que el dopaje era una práctica generalizada en el equipo Motorola desde 1995.

Historias de traiciones y comentarios atrevidos empiezan a sucederse en contra del ciclista tejano. Su asistente personal de 2003 a 2005, Mike Anderson, denuncia en enero de 2011 que encontró en el cuarto de baño del domicilio del corredor en la ciudad española de Gerona una caja con esteroides anabolizantes.

denuncia delasistente de lance

2011
  • Mike Anderson denuncia que encontró en el baño de Armstrong esteroides anabolizantes.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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