Perfil
- La bahía de Panamá tiene 297 kilómetros cuadrados de manglares, 353 km2 de fangales. 1.4 millones de playeros occidentales la utilizan durante la migración de invierno, el 30% de la población de esta especie.
Las aves son máquinas de vuelo perfecto, pequeñas, con plumas ligeras pero fuertes, lo que las hace aerodinámicas, capaces de volar largas distancias equivalentes de la Tierra a la Luna durante su vida.
La Calidris cannutus rufa, mejor conocida como ave playera superestrella “B95”, ya ha cubierto esta ruta. Esto se descubrió gracias a los censos, abanderamiento, anillamiento, avistamiento y reavistamiento (volver a ver a la misma ave). Fue capturada en Argentina en 1995, y en una de sus patas se le colocó un anillo. Se le calculaba unos tres años, ahora podría superar los 20, lo equivalente a 100 en la vida de un humano.

Cada año migra desde el Ártico canadiense hasta Tierra de Fuego en Argentina, y desde la fecha en que fue fichada a la actual se estima ha recorrido una distancia mayor que la existente entre la Tierra y la Luna.
La información se obtuvo gracias a que fue sometida al proceso de abanderamiento y anillamiento que en Panamá se inició el año pasado y de los cuales ya hay frutos.

Sociedad Audubon de Panamá lidera esta empresa. Michele Caballero, bióloga de Audubon, explica que estos programas permiten por medio de redes capturarlas y colocarles en una de sus patas, una bandera con un color el que depende del país con unas letras y números (abanderamiento) y luego un anillo, (anillamiento), de color amarillo en una de sus patas, el que permitirá a los biólogos verlas mediante potentes binoculares (avistamiento y reavistamiento) y llevar registros que revelarán: cuántos años viven, cuánto pesan, qué diferencias hay entre machos y hembras, cuál es el patrón de su migración, si llegan todos los años al mismo lugar, tiempo de residencia y cómo varían los tamaños poblacionales entre años de migración.
Fue así, asegura, como se descubrió a la “B95”, por medio del anillo que registraba el año en el que se le había fichado y el lugar, y el año pasado en Panamá permitió confirmar la presencia del playero occidental Calidriis mauri marcado el 28 de enero de 2014, y reavistado el 7 de septiembre de 2014 en Costa del Este.
Indica que el abanderamiento y anillamiento ayudan a conocer su distribución y abundancia y el estado del humedal, porque no llegan por casualidad, sino por comida, descanso y para cambiar las plumas, pues deben reemplazarse cada año para volar eficazmente.
Se estima que 1.4 millones de playeros occidentales utilizan la Bahía de Panamá durante la migración de invierno, aproximadamente el 30% de la población de esta especie, pues concentra el 21% del total de manglares de la costa pacífica. Tiene 297 kilómetros cuadrados de manglares y 353 kilómetros cuadrados de fangales.
En el estudio “Las aves playeras migratorias en la parte alta de la Bahía de Panamá”, se registra que además del papel como zona de refugio y de invernación, la Bahía de Panamá es un lugar para la muda anual de plumas de casi todas las especies de aves playeras mientras residen en la parte alta de la bahía. Esta se produce entre principios de septiembre y de octubre.
Pero con el pasar de los años se ha visto el impacto en estos hábitats y sus efectos. Por ejemplo, la basura en Costa del Este hasta los manglares de Juan Díaz ha hecho que se vayan a otros sitios. Aunque este problema ya se está viendo en río Chico en Pacora, se han captado unas 50 mil a 100 mil, mientras que en Costa del Este, de 5 mil a 10 mil y unas mil en Panamá Viejo.
Quieren seguir reforzando las medidas de protección a la Bahía de Panamá, pues si se deteriora este humedal, representaría la ausencia de las aves y la pérdida de recursos para la pesca, el reservorio de agua dulce, así como de agua limpia para mantener el recurso alimentario en tierra como en el mar y protegernos contra desastres naturales.
Una de las formas de obtener información sobre la distribución y abundancia de estas especies y para estudios del estado de los humedales, son los censos.
Desde el miércoles 28 de enero se está realizando el primer Censo Centroamericano de Aves Acuáticas del año 2015. Estudiantes de biología con miembros de Audubon monitorean aves playeras, acuáticas y marinas en Panamá Viejo y Costa del Este, para conocer las poblaciones que utilizan estos humedales. Los censos comenzaron en el 2011, y se hacen en febrero y julio en Panamá Viejo, Costa del Este y Ciénaga Las Macanas en Herrera.