Primera de dos entregas. ¿Cree usted que es necesario "Preservar, administrar y enriquecer el Patrimonio Histórico de la Nación, incluyendo monumentos históricos, conjuntos monumentales, sitios acuáticos, arqueológicos, museos, bienes culturales, muebles e inmuebles y todo objeto o elemento que constituya una prueba documental de nuestro pasado histórico? ¿Ha tenido la oportunidad de visitar o conocer la historia de la colonia penal de Coiba? ¿Considera que se debe velar por la conservación y restauración de este bien arqueológico y convertirlo en un monumento nacional e histórico al mismo tiempo que se publican los resultados de las investigaciones realizadas? Si su respuesta es positiva, a las preguntas anteriores, entonces coinciden con las funciones de la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico del Instituto Nacional de Cultura.
Conste que no pregunté por el Parque Nacional Coiba, creado el 17 de diciembre de 1991, mediante Resolución de la Junta Directiva Instituto Nacional de Recursos Naturales Renovable, y que en el año 2004 se eleva el rango de protección y estatus legal de esta área protegida a través de la Ley No. 44. Recordar que el propósito de su creación fue la de conservar y proteger importantes ecosistemas insulares, costeros y marinos a fin de mantener la biodiversidad y procesos ecológicos y evolutivos existentes en ellos, así como el ofrecimiento de oportunidades de investigación, recreación, ecoturismo y protección de sitios de interés cultural y arqueológicos.
Esto pude comprobarlo personalmente. Se está llevando a cabo en una forma excepcional por parte de instituciones gubernamentales, organizaciones internacionales, fundaciones, asociaciones, personas en forma individual y desinteresada, y el apoyo de otros gobiernos amigos.
La historia documentada de la Isla de Coiba se remonta al siglo XVI (1512). pero excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la isla indican que fue el hogar de varias tribus precolombinas que desaparecieron, huyeron o murieron con la llegada de los exploradores españoles. En 1919, bajo la presidencia de Belisario Porras, se establece y organiza provisionalmente esta colonia penal y los primeros reclusos (con penas mayores a cuatro meses) provenían de Chiriquí y otras provincias; estos se dedicarían a labores agrícolas principalmente. Una breve visita al penal, como la que realicé la semana pasada, permite observar estructuras y equipos que se deterioran al mismo tiempo que se pierden la historia y los recuerdos de todos aquellos que sufrieron castigos, torturas y hasta la muerte en este sitio que fue conocido por mucho tiempo como el peor infierno penal del país.