El caso Lance Armstrong abrirá un nuevo lapso en el deporte mundial. Y es que ahora cualquier atleta que se muestre superior a los demás será visto a través de un cristal diferente al que se mira a los otros.
Armstrong será una mancha indeleble en el deporte, un precedente que creará nuevos patrones para controlar el virus del dopaje en el deporte.
Las confesiones de Lance Armstrong y los métodos utilizados por el ciclista y su grupo agilizarán más el proceso de los controles y pondrá en remojo las barbas de muchos países que pretenden dominar el deporte, acudiendo a instancias fuera de los reglamentos vigentes.
No hay que ser de otro planeta para saber que Armstrong es una bandera más que se baja y un soldado más que cae en esta batalla contra el dopaje.
No tengo ninguna duda de que seguirán apareciendo más Lance Armstrong, MarionJones y Ben Jhonson en el panorama del deporte del orbe mundial.