Muy cerca de nosotros existen historias de sitios que por no haber recibido la relevancia debida, ignoramos su trascendencia y su valor histórico.
Si visitamos el poblado de Pedro Miguel, muy cerca de las esclusas del Canal del mismo nombre, veremos que no ha cambiado mucho en el último siglo (Foto 1), esto si lo comparamos con el crecimiento urbano de la ciudad de Panamá (Foto 2 y 3). Si nos desviamos de la avenida Omar Torrijos Herrera y entramos a las estrechas, pero amigables calles del poblado, llegamos al Centro de Orientación Infantil y Familiar del Ministerio de Educación. Este edificio, que no refleja su edad, fue una de las primeras escuelas de concreto construidas para los hijos de los trabajadores de color del Canal, debido a la discriminación reinante en lo que fuera conocida como Gobierno de la Zona del Canal (Foto 4).
Antes de llegar al poblado, si vinimos por la avenida antes mencionada, pasamos sobre el lago Miraflores (Foto 5). Esta calle, que a principios del siglo pasado era de una sola vía y pasaba más cerca de la planta potabilizadora, quedaba al otro lado de lo que antes era conocido como la carretera entre Corozal y Miraflores (Foto 6).
Ya estando aquí, sólo tenemos que dar unos pasos y podemos admirar la planta termoeléctrica de Miraflores (Foto 7). Parece increíble lo poco que ha cambiado en tantos años.
Si de verdad nos queremos aventurar en la historia, podemos recorrer el camino de Pedro Miguel hasta Gamboa y pasar por debajo del histórico puente del ferrocarril que, actualmente, no luce mejor que hace 80 años (Foto 8). Aunque hemos hecho contacto y comparado nuestro Panamá actual, con casi un siglo de historia, es posible todavía llegar un poco más lejos al manejar por la carretera de Summit a Gamboa (Foto 9) para llegar al puente sobre el río Chagres en Gamboa (Foto 10).
¿Hay alguna placa conmemorativa a este sitio de más de 100 años? No, pero a unos pocos metros está el pozo amortiguador que mide la elevación del lago (Foto 11). Si lo ven, pregúntenle cómo era el río Chagres cuando los franceses finalizaron la construcción en junio de 1881. Al contemplar el lago y puente desde este sitio, quizás él les cuente cómo el Río Chagres se convirtió en Lago Gatún en 1912 o les pregunte por qué nadie lo visita o reconoce su importancia desde hace 127 años. Si no conocía la historia de todos estos sitios, que se pueden recorrer en unos cuantos minutos, le ayudará en esta y otras futuras aventuras.