Son los ojos de la esperanza, del sueño, de la vida que nos regala llantos y alegrías, pruebas difíciles, momentos que a veces nos ponen a pensar y reflexionar.
Son los ojos de "Edi" o Edilberto Alveo, que con su mirada perdida muestra los trofeos y medallas que ha ganado en las distintas competencias en que ha visto acción.
En esta historia no cabe la tristeza, sino el aliento, las ganas de romper obstáculos y decir "sí se puede", tener fe y lograr cada una de las metas.
Esa es la lección que nos regala Edilberto, el mejor deportista panameño en los Juegos para Estudiantes con Discapacidad (PARACODICADER), celebrados recientemente en Managua, Nicaragua.
Un triunfador.
"Edi" obtuvo tres medallas de oro en ese evento en los 100, 200 y 400 metros planos de los juegos, pero más que eso, obtuvo el cariño de la gente y el respeto de quienes lo ven como un ejemplo de vida y superación.
"Practicar deporte es un esfuerzo grande, pero yo lo hago en honor a mi familia, a mi país y con la intención de que la gente reconozca el esfuerzo de una persona con discapacidad", comentó "Edi".
Con una madurez increíble, sentado en uno de los sillones en la sala de su casa, ubicada en la Barriada El Encanto de Penonomé, el chico describe las dificultades que tiene que superar para practicar el deporte.
"A mí se me hace bastante difícil porque salgo a las 12:30 p.m. del colegio, llego a hacer mis tareas, estudio, hago hasta cinco ejercicios por día y después practico de 4 a 6 de la tarde en la pista de la Escuela Ángel María Herrera y así me mantengo. Esa es una costumbre que tengo desde niño, porque yo comencé a correr desde los 4 años", comentó.
En la escuela.
Edilberto ha sido bien aceptado en todos los planteles educativos donde ha cursado estudios, ya sea en primaria, premedia o bachillerato.
"Me siento muy orgulloso porque desde que estaba en la primaria mis compañeros me han aceptado, igual en el IPT y en la Escuela de Artes Plásticas... Me siento feliz de todos esos profesores y compañeros que me han apoyado, tanto en los estudios como en la música y el deporte", manifestó.
"De mis compañeros no tengo queja, todos me apoyan en las materias de teoría; si tenemos que salir a tocar en una escuela, ellos me llevan; soy base principal allí, nos apoyamos mutuamente", agregó el muchacho.
Para Edilberto los estudios son parte fundamental de su vida, al igual que la música y el deporte.
"No dejaré de estudiar, si salgo de sexto año y mi papá tiene las facilidades, espero estudiar en el Conservatorio Nacional. Tampoco abandonaré el deporte, seguiré así como lo estoy haciendo hasta ahora", sostuvo.
En primer ciclo sus estudios fueron sufragados gracias a una beca que le otorgó la Primera Dama, Vivian Fernández de Torrijos.
"En Bellas Artes me mantengo con la ayuda que me dan mis padres y hermanos", añadió.
Tiene su conjunto.
Su talento no tiene límites. Interpreta todo tipo de música, desde la salsa, merengue, balada, reggae, entre otras, y toca instrumentos como el piano, el acordeón, la flauta, etc.
"Me gusta cantar, lo hago todo el día. La música la llevo en la sangre. Empecé con un acordeón de juguete a los cinco años y formé una pequeña agrupación folclórica. A los 12 años exploré la música típica panameña, quería tener un conjunto para ayudar a mis padres", subrayó.
Con el conjunto realiza toques diurnos y nocturnos con el viejo equipo que le regalaron hace varios años. Este 3 de Noviembre tendrá una presentación en el distrito coclesano de La Pintada.
"Necesito dos bajos, tres cerebros o amplificadores, dos crosover, un acordeón, guitarra, piano y un juego de tumba para seguir ampliando la agrupación", expresa el chico, quien dice que desea conocer al intérprete Ulpiano Vergara, y se denomina admirador del grupo de balada pop Sin Bandera.
No hay imposibles.
La vida de este chico ha estado llena de retos desde su nacimiento; sin embargo, ha luchado contra la corriente para ser reconocido a nivel nacional.
Su esfuerzo y tenacidad han valido la pena, lo mismo que su empeño en superarse para ser mejor cada día.
Por eso "Edi" se siente feliz y trata de contagiar su alegría a los que están a su alrededor.
"Estoy feliz con mi familia, me apoyan todos. Mi padre siempre hace el esfuerzo en conseguir las cosas cuando necesito algo. No tengo problemas, soy muy feliz... Yo, a pesar de que soy discapacitado, les digo que no hay barreras que no se puedan romper", puntualizó.
Eso sin duda es lo mejor que nos puede regalar Edilberto Alveo, aparte de sus logros deportivos y sus interpretaciones musicales que hacen estremecer el corazón.
"Edi" es un ejemplo de vida, es la mirada con los ojos del alma, es la fuerza de que todo se puede y no hay sueños imposibles.