Además de la tierra que cubre los restos mortales de Pedro "Rockero" Alcázar, una nube gris se cierne sobe la memoria del extinto campeón del mundo.
Por varias razones, los actos de recordación por el segundo aniversario de la muerte del peleador se vieron empañados. Si estuviera vivo, es posible que el malogrado púgil no estuviera tranquilo al saber que sus hijos están pasando por muchas dificultades.
Los pequeños no pueden usufructuar los bienes que a puño limpio consiguió su progenitor.
Las instancias judiciales panameñas no han definido todavía el estatus del fenecido boxeador, quien estaba registrado con un nombre que no le correspondía en el Registro Civil.
Los dineros de la bolsa, seguro de vida y otras sumas están retenidos en la ciudad de Las Vegas, pues las autoridades panameñas aún no han dado el visto bueno para que el dinero sea traspasado a los herederos del boxeador.
Otro de los aspectos es que el fenecido boxeador no cuenta con un lugar propio para su reposo definitivo.
"Rockero" comparte la tumba con quien fuera su mentor y lo adoptara como hijo propio y le diera el mismo nombre que él llevaba, Francisco Alcázar.
El sitio tiene una lápida en la que aparece el nombre de su mentor y en la inscripción aparece que nació en 1932 y falleció en 1999.
Ayer en los actos de recordación no aparecía ninguna inscripción que evidenciara la trayectoria o el nombre de quien fuera una de los campeones mundiales que ha tenido Panamá.
Una escasa representación de la familia del boxeo asistió ayer a la misa y a la romería al Cementerio Amador para recordar al fallecido "Rockero".
Una nube cubre el recuerdo de Alcázar
Aún no se han resuelto cuestiones legales para que los hijos del "Rockero" cobren la herencia.