Muchas veces se le ha preguntado a "La Araña", cómo está de peso, pero nunca nadie se ha detenido a preguntarle su estado de ánimo o su fuerza espiritual para determinada pelea.
Nereida, una fiel y analítica lectora de este diario se comunicó ayer a la redacción de deportes y realizó una pregunta, en relación a una foto publicada donde aparece un Roberto "La Araña" Vásquez en un estado algo deplorable y con signo visibles de su esfuerzo por bajar de peso.
La lectora preguntó que veíamos en esa foto. La repuesta fue un boxeador tristemente sacrificado.
Nereida dijo que ella veía otra cosa. Veía "un hombre desmoralizado".
De forma muy inteligente la lectora artículo en base a publicaciones de Panamá América, interesantes conclusiones, donde la más lógica señala una serie de malas planificaciones en el trabajo Vásquez, además de una prensa que con poca profundidad hizo lo más sencillo en este tema, atacar al ya debilitado y desprestigiado excampeón del mundo.
Es cierto que Vásquez esta vez no llegó a las 115 libras, pero en un pasado las hizo, lo que no abre el compás de dos preguntas: ¿Serán problemas personales de Vásquez los que lo afectan o tal vez a sus 24 años, su cuerpo sigue creciendo?
"La Araña" necesita un estudio integral de su anatomía y una restabilización de su vida emocional, visiblemente afectada por las publicaciones negativas de los medios.
Tampoco se puede dejar de pensar que el propio boxeador no tiene un rango de culpa, al no reconocer que esta en un estado en que necesita una ayuda interior.
Vásquez es producto de un boxeo inhumano que le exige ser una máquina de triunfos y ser un ejemplo. ¡Pero quien está libre de pecados para tirar la primera piedra! Al parecer todos.
El tema Vásquez debe ser de profundo estudio, porque todas estas cosas afectan a boxeador, en un boxeo que hipócritamente profesa ser humano, cuando no deja de ser un negocio con mercancía de carne y uso.
Pero los seres humanos son más que carne y hueso, son también emociones.