Nuestro país estaba padeciendo una sequía de victorias desde el 2006, cuando “Ay Papá” ganó el clásico Internacional del Caribe en Puerto Rico. Casi cuatro años después, de las manos del entrenador Alberto Paz Rodríguez, volvimos al recinto de los ganadores, esta vez en Caracas con las victorias de Dixie Emperor y Pan y Vino, hace tres días.
Aunque los equinos ganadores no fueron criados en Panamá, ambos viajaron a Venezuela en representación nuestra y dirigidos por equipos integrados por panameños.
Pan y Vino, con Ángel Rivas sobre su montura, ganó el Clásico Sprinters (velocidad) en un asombroso y respetable 1:10.2 para los 1200 metros, mientras que Dixie Emperor se hizo del Clásico Internacional Propietarios La Rinconada dominando a la crema y nata de la hípica venezolana al marcar un ruidoso 2:05.3 con las botas del líder de los jinetes locales, Lorenzo Lezcano.
Se trata de dos victorias que sirven para renovar el ánimo de los propietarios de Dixie Emperor y Pan y Vino, de la industria hípica nacional y de todos los panameños que estamos ávidos de triunfos y reconocimiento internacional.
Capítulo aparte merece el entrenador Alberto Paz Rodríguez, cuya experiencia, conocimiento y supremacía en la región es incuestionable. Lástima que en este país no tengamos arraigada la cultura de exaltar a nuestros héroes, pregonar sus hazañas y ponerlos como ejemplo a las generaciones por venir.
Por lo pronto, ya plantamos nuestra bandera en Caracas y esperaremos hasta diciembre, cuando confiamos en poder consolidar nuestra posición como líder en la producción de equinos, jinetes, mozos y entrenadores de primer nivel.