Claves
- Punto positivo
- “El Loco” ha dicho que mañana subirá al ensogado con las mejores condiciones físicas de su vida, gracias en parte a los casi dos meses de preparación que tuvo en Estados Unidos bajo las órdenes del puertorriqueño Luis Pérez y el cubano Rolando Diez.
- Hojas profesionales
- Vicente Mosquera (33 años) subirá al ensogado con récord de 32-2-1-17 nocauts; mientras que Joan Guzmán (37 años) lo hará con 33-1-1-20 nocauts.
La indisciplina, el peor enemigo de los boxeadores. Un mal que, cuando dice presente, tarde o temprano le produce un fuerte escarmiento a cualquier pugilista. Incluso, este elemento puede llegar hasta destruir a un boxeador, a tal punto que muchos pasan años de sus vidas detrás de unos barrotes, tal como fue el caso del panameño Vicente “El Loco” Mosquera.
De una excelente escuela boxística, gran habilidad dentro del ensogado y una entrega y coraje envidiables, Mosquera tocó el cielo en el mítico e histórico Madison Square Garden de Nueva York, mismo escenario donde Roberto “Mano de Piedra” Durán conquistó su primera corona mundial. Allí, contra todos los pronósticos, “El Loco” se hizo grande ante el tailandés Yodsanan Sor Nanthachai, a quien le arrebató el título superpluma (130 libras) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
Este fue el salto al estrellato. El momento en que “El Loco” pasó de ser un boxeador común y corriente a una figura pública, admirada y respetada por todos. Un ídolo, nacido en el humilde barrio de Puerto Caimito, La Chorrera, que se ganó su respeto luego de la demostración de garra, coraje y determinación que derramó aquella noche histórica e inolvidable del 30 de abril de 2005.
Duros tropiezos
Pero así como atrajo la gloria, también llegaron los problemas. Mosquera era foco de atención. Cada movimiento en falso iba a estar en boca de todos. Quizás, en el pasado, no sucedía así, pero ahora, con una faja mundial en su cintura, sería portada en cualquier medio panameño, y así sucedió.
Mosquera llegó a tener constantes problemas con la justicia, que en su mayoría aparecieron cuando perdió la diadema mundial de las 130 libras de la AMB en Panamá ante el difunto venezolano Edwin Valero (5 de agosto de 2006). Incidentes de tránsito eran revelados, algunos por consumo de alcohol; pero el problema que le frustró su carrera fue la acusación por un supuesto homicidio en su natal Puerto Caimito.
Este hecho confuso llevó a Mosquera a la cárcel El Renacer. Allí permaneció casi tres años y desde el primer día, juró ser inocente. Dentro de la prisión se casó y prometió cambiar su vida y volver a coronarse campeón del mundo si era declarado inocente. Y así sucedió. Mosquera logró su libertad el 14 de agosto de 2009 al ser absuelto del caso de homicidio, según un jurado de conciencia.
El regreso
Lo que más deseaba Mosquera era volver a ponerse los guantes. Pero, en ese momento, el anhelo que brotaba de su corazón tenía que combatir con su peso. Y fue así que comenzó la lucha encarnizada por bajar las libras que había adquirido en la cárcel. Un peso que sobrepasaba las 200 libras.
Lo que se presentó fue un panorama cargado de sacrificio, en el que se derramaron millones de gotas de sudor y lágrimas ante el apoyo incondicional de su esposa e hijos.
No fue hasta casi 18 meses después que los fanáticos fueron testigos del regreso de Mosquera. Aquella noche del 10 de febrero de 2011, en la arena Roberto Durán, el hijo de Puerto Caimito se apuntó un triunfo por nocaut técnico en seis asaltos sobre el colombiano Segundo Herrera.
Una firma de oro
Septiembre de 2012. En ese momento, Mosquera había conquistado seis victorias de forma consecutiva, cuatro de ellas por la vía del cloroformo. En su cintura ya lucía la faja latino superligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), pero el sueño de volver a disputar una corona mundial se mantenía lejos. No había un solo rayo de luz de esperanza hasta que apareció el presidente de la empresa All Star Boxing, Félix “Tutico” Zabala, quien se interesó en promocionar a “El Loco” en el mercado estadounidense, por los próximos tres años.
El día soñado
Dos combates más, uno en Estados Unidos y otro en Panamá, impulsaron a “Tutico” a tocar puertas para negociar una pelea de título mundial para su protegido. La negociación tuvo éxito y el cetro interino de las 140 libras de la AMB estaría en juego. El dos veces excampeón mundial, el dominicano Joan “Pequeño Tyson” Guzmán, fue el elegido.
Y no será hasta mañana en el Civic Center, en Kissimmee, Florida, Estados Unidos, donde “El Loco” tratará de derramar hasta la última gota de sangre para cumplir con su promesa. Aquella en la que juró, en esa oscura y solitaria prisión, coronarse nuevamente campeón mundial.