Ya hemos dicho que nada viene de la nada. Bud Powell y Thelonious Monk aparecen con un mensaje nuevo, pero que a su vez no es nuevo si no que es parte de una cadena de pianistas en donde cada uno aporta lo suyo para posteriormente dar cabida al próximo.
Antes de Powell, encontramos a Ellington y, sobre todo, a Art Tatum como direcciones a un nuevo estilo; todas estas influencias son vitales y conducen al personaje que “cristaliza” la información completa que resulta en Powell.
El “bebop” es la nueva música y el modernismo ocurre en cada instrumento. Esto no significa que cada músico se copiará de un “original”, más bien sucede que la revolución se da de forma simultánea (o en breves lapsos de diferencia) entre los diversos instrumentistas no importa que su campo de acción esté lejos uno del otro… la revolución (o innovación o progreso o como quiera llamarle) está en el aire y al parecer “toca” a varios individuos en breves lapsos.
Powell nació en la ciudad de Nueva York el 27 de septiembre de 1924 y creció dentro de una familia en donde varios de sus miembros eran músicos.
Empezó sus clases de piano con música “clásica”, pero, al igual que tantos otros músicos, se sintió atraído por los jazzistas en escena, principalmente por los pianistas Fats Waller y Art Tatum.
Joven todavía, Powell se hace amigo de Monk y encontramos a los dos compartiendo su arte en frecuentes visitas a sus casas o en los clubes en donde tocaban. ¿Cómo habrá sido esta amistad? ¿De qué hablaban? Si es que hablaban como usted y yo, porque los dos eran tipos extraños, “desequilibrados mentales” (según la rígida ciencia médica), y por coincidencia ambos originales de la música.
En 1944, mientras Powell viajaba a Filadelfia junto al grupo de Cootie Williams, ocurrió una trifulca que dio como resultado que Powell fuera arrestado. Mientras estaba en custodia, el pianista fue duramente golpeado (en 1944 el negro era considerado poco más que un animal y no importaba que fueras un “genio” porque seguías siendo negro) y la golpiza marca una serie de visitas crónicas a sanatorios mentales con los consecuentes tratamientos de electro shock, zambullidas en agua helada, camisas de fuerza y bueno, todo el repertorio siniestro que se encuentra en estos lugares.
Como cosa sorprendente, el pianista graba toda la distancia excelente música, ya fueran “standards” u originales, de los que tuvo muchos. Como siempre los “expertos” meten su cuchara y dicen que las grabaciones posteriores de Powell no se comparan a su periodo post-segunda guerra mundial, principalmente, el lapso de 1948 a 1952, pero este análisis resulta inútil y todo es una vana ilusión. Meterse en la mente que un músico es mejor en un tiempo que otro, porque toca más rápido o su concepto es más sofisticado, es tonto, por decir lo menos.
La rapidez y lo complicado no son señal inconfundible de un buen momento o una gran habilidad; la rapidez (yo la sitúo como una herramienta más de expresión) como fin es una característica de muchacho y de carácter poco maduro; ejemplos claros son varios músicos populares del jazz cubano que aunque ejecutan su instrumento con la velocidad de una ametralladora, a las finales no dicen absolutamente nada; en contraste, tenemos al saxo tenor de Dexter Gordon y la trompeta de Chet Baker, quienes mostraron en sus fases “tardías” los mejores momentos de su música, todo con un mínimo de notas.
El estilo de Bud Powell, aquel que con la mano izquierda se sugiere el acorde (en cualquier inversión y añadiendo u omitiendo notas) y con la mano derecha se realizan “corridas” de frases a lo Charlie Parker es el que hasta hoy sirve de modelo a cualquier aspirante serio al piano.
Ciertamente han habido leves variaciones y quizás algo de pulimiento con posteriores intérpretes del instrumento como podrían ser: Bill Evans (sobre todo), Chic Corea y Keith Jarrett, más la “revelación” original está todavía en manos de Bud Powell.
Referencia.
Discografía recomendada de Powell: The Amazing Bud Powell, Vol. 1 /1949-1951/ Blue Note; Jazz at Massey Hall, Vol. 2/1953/ Original Jazz Classics; The Complete Essen Jazz Festival Concert/1960/ Black Lion; Bud Powell in Paris/1963/ Repris.