Deportes

Una Serie Mundial para la historia


La 97a Serie Mundial de béisbol pasó a ser parte de la historia no sólo como una de las más reñidas de todos los tiempos, sino por haberse jugado bajo una situación sin precedentes, en medio de una guerra contra un enemigo sin rostro y la incertidumbre reinando en todos los rincones de Estados Unidos.
La victoria de los Diaondbacks de Arizona sobre los Yankees de Nueva York en el último partido del "Clásico de Otoño", disparó al tope los rátings televisivos, algo que no lograba un evento deportivo desde los ataques terroristas del pasado 11 de setiembre.
En los últimos nueve días mucha gente se olvidó de las cartas con ántrax, de Osama bin Laden y los talibán, y se concentró en las hazañas de Curt Schilling, Randy Johnson, Luis González, Derek Jeter, Alfonso Soriano, Orlando el "Duque" Hernández y otros héroes de esta Serie.
Los atentados contra Nueva York y Washington motivaron inéditas medidas de seguridad en los estadios, pero ello no impidió que tanto el Yankee Stadium de Nueva York como el Bank One Ballpark de Phoenix se llenaron hasta la bandera en cada uno de los siete juegos.
En lo económico, la Serie Mundial no fue tan generosa como otros años y estuvo por debajo de las expectativas porque muchos de los grandes anunciantes televisivos recortaron sus presupuestos publicitarios, debido a la crisis económica que atraviesa el país.
Por primera vez en casi un siglo de comenzados estos compromisos, se escogió un "Señor Noviembre" y no un "Señor Octubre", como se le llama al Jugador más destacado de este Clásico. Hubo dos "Señores Noviembre", los lanzadores Randy Johnson y Curt Schilling, verdaderos caballos de batalla de los Cascabeles del Desierto.
Autor de una de las frases más famosas de la Serie, en su primera rueda de prensa, antes de que comenzara el Clásico, Schilling dijo no creer que la fama y la mística de los Yankees fuera un factor de peso en este como "La fama y la mística son dos bailarinas en un club nocturno", palabras que se incorporan a la memoria histórica del béisbol como otras frases famosas que han definido situaciones y emociones de estos compromisos.
"Todo el año ellos fueron mis dos maestros.Si fui mejor pitcher esta temporada se lo debo a ellos", confesó el dominicano Miguel Batista, abridor del sexto partido y quien realizó una joya de pitcheo, echada por la borda por el mal trabajo de los relevistas de Arizona. Batista también acuñó una buena frase, cuando describió su sentimiento por lanzar en el histórico Yankee Stadium.
"Yo soy dominicano y latinoamericano, no americano. Para mí el Yankee Stadium no tiene más connotación que el estadio de Quisqueya. Los fantasmas no juegan, Babe Ruth, Joe DiMaggio, Mike Mantle no ganan juegos ahora, porque los juegos los ganan los hombres y no los nombres", expresó Batista, un hombre que acaparó la atención de la prensa por su confesión de que escribe poesías y se empeña en terminar una novela policial sobre un criminal en serie.
Los Yankees eran favoritos sentimentales, y muchos pensaron que un triunfo levantaría la golpeada moral de los habitantes de Nueva York. Pero más allá de este enfoque localista, la victoria de Arizona se puede ver como la victoria de todo un país que necesita dejar sus temores a un lado y volver a la normalidad.
Tal vez la Serie Mundial fue un primer paso para el tratamiento de la sicosis colectiva, o tal vez no fue más que una ilusión .Sólo el tiempo lo dirá.


fecha edicion
old id
26992
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América