Siempre se ha dicho que los médicos, los ingenieros, los arquitectos y otros profesionales necesitan, para estar continuamente al día, leer revistas especializadas que contengan las últimas informaciones o los últimos descubrimientos relacionados con sus actividades. Pues lo mismo pasa con la literatura, que también tiene fabricantes y consumidores que necesitan saber lo que se está produciendo en la actualidad y la única revista que puede satisfacer esa necesidad de mantener al día a los lectores y escritores sobre el desarrollo de las letras en nuestro país es Maga.
El padre de la criatura es el promotor cultural, editor de libros, fundador de premios y maestro de escritores Enrique Jaramillo Levi, que la engendró en 1984 en el vientre de la Universidad Tecnológica de Panamá.
Esta revista le debe su nombre a la Maga de Rayuela de Julio Cortázar, y parece que tuviera algo mágico porque siempre renace de sus cenizas como el Ave Fénix.
A finales de 2006, en el editorial de la revista Maga números 60-61 decía Enrique Jaramillo que se cerraba un ciclo de iniciativas y actividades culturales de diversas índoles a su cargo, al acogerse en los próximos meses a la jubilación. Pues si entonces se cerraba un ciclo sería porque se abría otro, porque Enrique Jaramillo no ha parado de producir iniciativas y actividades culturales de todo tipo. Él no es de los hombres que se jubilan. Enrique Jaramillo es injubilable.
Atesorar los números anteriores de esta revista es contar con una colección importante de lo que se ha escrito desde 1984 en Panamá y aun en otros países relacionados con el nuestro. Leer el último número es enterarse de lo mejor que se escribe en estos días.
En la revista Maga hay cantidad, variedad y sobre todo calidad. Encontrarán una antología de los valores jóvenes que van despuntando en nuestro suelo, elegidos por personas de reconocida autoridad en la materia, lo que nos garantiza la importancia de su lectura para estar al día en el quehacer literario de nuestro país.
Muchos de los autores de los trabajos que aparecen en la revista proceden de los cursos y talleres de literatura que con tanto éxito se realizan cada año en Panamá. De los 23 participantes, ocho son egresados del Diplomado en Creación Literaria de la Universidad Tecnológica de Panamá; tres, de los talleres de Narración Oral de Carlos Fong; dos, de los talleres de Narración Oral de Enrique Jaramillo y uno, de cada uno de los talleres literarios de Ileana Golcher, Carlos Wynter, Mireya Hernández (que en paz descanse) y David Robinson.
Hay poemas de Carlos Fong y del salvadoreño Jorge Ávalos y cuentos de Gloria Melania Rodríguez, la mejicana Silvia Fernández-Risco, Alberto Cabredo, Enithzabel Castrellón, Rolando Armuelles, Fernando Fernández, Lucy Cristina Chau, Fernando Penna Rodríguez, Sonia Ehlers y Fernando López. Lucía Kusal Singh narra poéticamente ciertos sucesos históricos. Lissete Lanuza comenta libros de cuentos de Silvia Fernández-Risco, de Enithzabel Castrellón y de Isabel Burgos, Melquiades Villarreal comenta un libro de Silvia Fernández-Risco, Magela Cabrera nos habla del libro Ciudad del Saber: Un legado en construcción. Fulvia Morales de Castillo escribe sobre las técnicas y el estilo de Enrique Jaramillo en algunas de sus obras. Enrique Jaramillo presenta Destinos circulares de Lissete Lanuza y también comenta el homenaje que recibió David Robinson al cumplir veinte años de ser escritor.
La revista cierra con 18 noticias culturales relacionadas con la Universidad Tecnológica.
Hay que agradecer a la Universidad Tecnológica de Panamá y al escritor Enrique Jaramillo Levi por ofrecernos el instrumento más importante de que disponemos en Panamá para apreciar el rumbo de nuestra literatura.