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Una victoria celestial

Más de 600 millones de personas en todo el mundo, que vieron el desarrollo de la Ryder Cup, tuvieron que tomar partido por Estados Unidos o Europa. El desenlace fue la gran alegría para los europeos, en un cierre inolvidable.


Madrid / EFE

Números de la Ryder Cup

  • 40 mil fue la asistencia media de aficionados cada día a la Ryder Cup de Medinah 2012.
  • 872 es el número total de partidos que se han jugado en la historia de la Ryder Cup.
  • 4 puntos de desventaja remontó Europa en la última jornada, un hecho histórico en este torneo.

Nunca el golf, un deporte pegado a la hierba, estuvo más cerca del cielo como en Medinah: José María Olazábal condujo en carne y hueso a Europa hacia una victoria épica, en una Ryder Cup inclinada para los Estados Unidos, y Severiano Ballesteros (1957-2011) les guio en espíritu hacia el éxito.

Esta dicotomía metafísica la llevó al diccionario común uno de los héroes de la remontada, el inglés Ian Poulter: "No sé cómo describirlo, pero Seve Ballesteros empujó una barbaridad desde ahí arriba".

Poulter fue, para Olazábal, la encarnación del mítico Seve Ballesteros desde que comenzó el combate en Medinah. "Veo en sus ojos lo que veía en los de Seve cuando jugaba esta competición", señalaba el capitán español después de que el inglés sujetase el marcador para Europa tras ganar todos sus partidos.

Olazábal destacó el carácter aguerrido de Poulter, y también con el dedo índice señaló a Seve, cuando miró al cielo de Bloomingdale, a las afueras de Chicago, nada más conquistar el trofeo de la Ryder.

 

"Esto es por ti", dijo entre sollozos el golfista nacido en Fuenterrabía hace 46 años.

¿Qué más se le puede pedir como golfista y deportista al español José María Olazábal? Nada. La verdad es que nada más.

Desde su infancia vivida en la casa humilde de sus padres, él (aita) jardinero del club de Jaizkibel, ella (amatxo) cuidadora del vestuario de señoras en ese mismo club de alto “standing”, José María ha ganado a base de un esfuerzo y sacrificio supremos, con los mejores valores humanos como única armadura, todo lo que un deportista de golf puede desear.

Olazábal, de niño, ni siquiera soñaba con amasar todo este currículo envidiable. Tampoco pensaba en disponer en el futuro, y gracias al golf, de una vida holgada en lo económico.

Agarrado a su “sand wedge”, alrededor del green pegado a su humilde casa en Fuenterrabía, tan solo pensaba en que ese chip que visualizaba dejase la bola lo más cerca posible del hoyo.

Así, a base de visualizar el próximo paso o el siguiente golpe, con horas interminables de trabajo en las canchas de golf. Agarrado a los valores que les ataron a Seve Ballesteros, a sus padres y a su representante de toda la vida, Sergio Gómez, el chico donostiarra que despuntó como “amateur” cerró su círculo como golfista en Medinah.

Olazábal ha sido campeón del Open Británico amateur, tiene dos Chaquetas Verdes esperándolo para siempre en Augusta, entró en el Salón de la Fama, donde también reside Seve, y condujo a Europa a una victoria para la historia del golf mundial en la Ryder Cup de Medinah.

Olazábal tiene 46 años. Ha cerrado el círculo. Pero seguro que no está cansado. Como no se doblegó ante sus lesiones y enfermedades.

El jugador vasco seguirá metido de lleno en su vida, que es el golf y la competición, hasta que las fuerzas aguanten.

Imaginarse metido en su piel da escalofríos, aunque el agradecimiento de los europeos amantes del golf será eterno, casi como el espíritu de Seve Ballesteros.

El gran capitán.
Olazábal aseguró en Medinah (Chicago), sede de la Ryder Cup 2012, que en su carrera ha "ganado dos Grandes, pero esto es mucho más".

"Estoy acostumbrado a sentir la presión, jugándolo todo en un torneo y he ganado dos Grandes (Masters de 1999 y 94). Pero esto es mucho más. Ha sido maravilloso, el más feliz de mi vida", reiteró el capitán europeo, de 46 años, cuyas declaraciones difunde el Circuito europeo.

"Esta victoria significa mucho, pero no solo para mí sino para todo el golf europeo, para estos 12 fantásticos jugadores, los cuatro vicecapitanes y los ‘caddies’. El triunfo es de toda Europa", apostilló un pletórico Olazábal.

El capitán de Europa explicó que sus jugadores "se fueron a la cama creyendo en sí mismos, convencidos de que iba a ser una tarea difícil, aunque no imposible".

A juicio de Olazábal su equipo no tenía "margen de maniobra".

"La clave ha estado en empezar ganando puntos rápido. Sabíamos que si lo conseguíamos podíamos tener una oportunidad", agregó.

"Durante los dos primeros días no nos salían las cosas, pero el domingo por la mañana los nuestros han empezado metiendo ‘putts’, el marcador se ha puesto enseguida en azul y hemos conseguido ganar los primeros puntos, que era fundamental", aclaró.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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