De acuerdo a una fuente las medallas fueron ganada por: Edgar Crespo quién fue la máxima figura por la representación canalera al acrediarse cuatro de oro y dos de plata. Las de oro fueron cosechada en los 50 mts pecho (30.70), 100 mts libre (55.68), y 50 mts libre (25.32) y 100 mts pecho (1.08.66).
Las de plata fueron ganadas en 50 mts mariposa y 200 mts pecho (2.34.96).
Le escoltó en la cosecha la nadadora Christie Bodden al sumar un total de tres medallas , dos de plata y una de bronce.
Las medallas de plata fueron ganadas en: 50 mts mariposa (30.85) y 50 pecho (38.00), mientras que la de bronce fue obtenida en los 50 mts dorso (33.69).
Por su parte el otro panameño galardonado fue Christopher Rojas al sumar al grupo una presea de plata en los 50 metros mariposa cerrando su compromiso en tiempo de 27.42.
Cabe señalar que además de las medallas ganadas los representantes nacionales que vieron acción en Cuba igualmente realizaron marcas para el CAMEX, las cuales se darán a conocer próximamente con miras a la participación de este evento que se desarrollará a finales del mes de junio.
"Encerrado en el cuarto oscuro, concentrado sobre mi trabajo, sentí una gran emoción cuando, durante el revelado, vi aparecer primero el Santo Rostro en la placa con tal resolución que me sorprendí y alegré pues desde ese momento pude estar seguro del buen resultado de mi obra de arte".
Lo que Secondo Pía descubrió fue que la imagen de la sábana era el negativo de un hombre difunto.
Los estudios realizados revelan que desde esa primera fotografía se pudo comprobar que el Manto de Turín correspondía a un hombre muerto en una cruz y tras una pasión brutal.
El cartílago de la nariz aparece roto y desviado a la derecha. Podría deberse a una caída, pues se han encontrado restos microscópicos de tierra de las mismas características físicas que la de Jerusalén en ella, así como en la rodilla izquierda y las plantas de los pies.
En el lado derecho del rostro aparece una gran contusión. Los especialistas afirman que sería producto por el golpe de una barra corta y redonda de entre 4 y 5 centímetros de diámetro
En el resto de la cara aparecen diversas excoriaciones especialmente en la mejilla derecha y la frente.
En las regiones que rodean los ojos y cejas, hay llagas y contusiones iguales a las que producirían puñetazos o palos. El la ceja derecha está claramente inflamada.
La frente muestra más de 50 pequeñas y profundas heridas que evidencian la aplicación de una corona de espinas. Las manchas más grandes coinciden exactamente con venas y arterias reales, cuando en la Edad Media se desconocía la circulación de la sangre.
A lo largo de todo el cuerpo, con especial claridad en la espalda pueden verse marcas idénticas a las que dejaría el instrumento que utilizaban los romanos para flagelar a un reo: el Flagrum taxillatum (objeto que no se usaba en la edad media y que se conoce en nuestros días por haber sido encontrado en excavaciones arqueológicas). El profesor Bollone ha podido contar más de 600 contusiones y heridas en todo el cuerpo y se cuentan las marcas de los azotes en unos 120. (Al estilo romano, pues los judíos no daban más de 40).
La herida del costado tiene una forma elíptica del mismo diámetro que una lanza romana: 4.4 cm x 1.4 cm. (según expertos en historia de Roma, el hecho de estar en el costado derecho se explicaría por la práctica romana de dar este golpe a un enemigo que protege su corazón con el escudo que lleva en la izquierda).
El Dr. Judica Cordiglia, en base al tipo de rastro dejado por el flujo de sangre, ha demostrado que todas las heridas fueron producidas en vida del sujeto excepto la del costado, que se infirió post mortem.
Desde el punto de vista anatómico y teniendo en cuenta que los principales antropólogos coinciden en que la imagen corresponde a la de un semita, "el Hombre de la Sábana Santa", es la única imagen que se ajusta 100% a lo que la Medicina legal considera que fue la muerte de Cristo.
Otra de las pruebas efectuada es la del carbono 14 realizada el 21 de abril de 1988, que ubica el origen de la tela por el año de 1200, y que ha sido cuestionada por científicos independientes. La propia iglesia la ha recusado. Es un señalamiento que parece coincidir con otro ángulo de las investigaciones, y en la que aparece:
La profecía de Bereshit Rabbati afirmaba que en el año 1210 d.C. nacería en el Gran Mar de Roma el Mesías que regresaría a Israel. En 1244 nació en Francia Jaques De Molay , quien a los 21 años ingresó en la Orden de los Templarios y el 19 de marzo de 1314 fue quemado vivo en la isla Sena por orden de Felipe IV “El Hermoso” y del papa Clemente V.
Con anterioridad, bajo una serie de injuriosas acusaciones, De Molay fue severamente torturado por el Gran Inquisidor francés Guillermo Imbert, para que aceptara como propias acusaciones que le eran ajenas:
Las escenas se desencadenan en su mente y ya tiene un plan de tortura para de Molay, despojado el prisionero de sus hábitos cubierto solo por la capa de un hereje, con un nudo corredizo en la garganta, le propone ahorrarse el castigo y confesar sus crímenes, de Molay se niega, y se da principio a la cita de los evangelios, mientras De Molay es sujetado por los brazos en lo alto de un muro y la capa echada sobre su cabeza, Dos asistentes le azotan la espalda con látigos para caballos con canicas de metal dobles en las puntas. Laceraron su espalda y sus piernas pero no los antebrazos. Acto seguido le ponen con firmeza una corona de espinas que desgarra su frente y cuero cabelludo.
El Gran Maestre es atado a una burda cruz, le clavan las muñecas y los pies con clavos de contorno cuadrado, su muñeca derecha se disloca causando que su pulgar gire violentamente encajándose en su propia palma de la mano. Los pies fueron clavados colocando el clavo primero sobre el pie izquierdo que colocado sobre el pie derecho es finalmente clavado en la cruz.
Su cuerpo pende de tres puntos de dolor ardiente, la perdida de sangre es mínima, él permanece totalmente consciente. El peso de su cuerpo trabaja en su contra, el dolor es indescriptible, se produce la presión traumática en brazos, hombros y pecho, la caja toráxica es empujada hacia arriba impidiendo la exhalación del aire, sin mas alternativa el Gran Maestre se empuja sobre los pies elevando el cuerpo para permitir que sus pulmones exhalen y obtener otra bocanada de aire; esto ocurre varias veces mientras el pánico de no respirar se intercambia con el dolor de la carne atravesada, su consecuencia es el efecto conocido como anoxia (falta de oxigeno) lo cual induce terribles calambres y un incremento acelerado del ritmo metabólico.
Las horas pasan, sin embargo Imbert sigue fiel al patrón bíblico, ahora clava una daga en el costado de Molay, pero no tan profundo como para matarle, reproduciendo la misma agonía de Jesús,(……), la presión sanguínea desciende y De Molay es bajado de la cruz unos pocos minutos antes de llegar a la muerte.
Finalizada su obra Imbert recordó un pasaje de la Pasión: “Y cuando José se llevó el cuerpo, lo envolvió en un sudario de lino limpio” , tras lo cual, dándole palmadas a De Molay le sugirió que intentara levantarse “si es que se siente tan poderoso como el verdadero Cristo”.
Recientemente con motivo de la película de Mel Gibson, La Pasión de Cristo, el Centro Español de Sindología afirmó que el director estadounidense “basa acertadamente muchas de sus escenas en estudios realizados sobre la propia tela” aunque, “la crudeza de la crucifixión del cuerpo reflejado en la Sábana supera las más duras escenas del film”.
Según el vicepresidente del Centro de Sindonología, Jorge Manuel Rodríguez Rodríguez, los estudios llevados a cabo por médicos forenses sobre la Sábana Santa han determinado que “cerca del 50 por ciento de la piel del cuerpo que envolvió la tela estuvo herida, por lo que las lesiones que se muestran en la película son acordes con la realidad”.
Igualmente, “la escena final de la Resurrección del film se ajusta del todo a las últimas investigaciones sobre la Sábana Santa que constatan que la tela se deshinchó, como aparece en la película, y el cuerpo salió del lienzo sin deshacer el envoltorio”, añadió Rodríguez, quien ha pronunciado más de 600 ponencias y conferencias sobre la Sábana Santa en los últimos diez años.
Sin embargo, estudiosos de la Síndone de Turín afirman que “la realidad de los hechos supera en dureza las imágenes que muestra ‘La Pasión’ por más violentas que aparezcan. Así, la corona que rodea la cabeza de Jesucristo en la película “le produce muchas menos incisiones que las que refleja la Sábana en la que se contabilizan hasta 60 heridas punzantes que rodean toda la cabeza y cuero cabelludo”, precisó el especialista.
Tras recordar que en la película Jesucristo es clavado en la Cruz con clavos que le traspasan las palmas de las manos, el vicepresidente del Centro de Sindonología declaró, sin embargo, que “las investigaciones sobre la Sábana Santa reflejan que los clavos fueron colocados al crucificado en el carpo, es decir, en los huesos de la muñeca, con lo que se provocaba un dolor muy superior”.
Se da la circunstancia de que la colocación del clavo sobre el carpo toca el nervio mediano y “produce el movimiento del pulgar hacia dentro de la palma”. Por ello, “en la tela de la Sábana Santa no aparecen los dedos pulgares y sólo muestra la forma de cuatro dedos por cada mano”.
Finalmente, el experto señaló que “en la película aparece Jesucristo con las manos atadas con cuerdas y, sin embargo, esto no se refleja en la Sábana Santa porque, en ese supuesto, la tela hubiera mostrado algún signo de desgarro en la piel donde se fijaron las ataduras”, precisó.