La dureza y efectividad de la defensa de los Gigantes de Nueva York fue la clave que les permitió anular a la ofensiva de los Osos de Chicago, para conseguir el triunfo por 17 a 3, y dejarlos sin el invicto en la cuarta semana de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL).
Los Gigantes dejaron fuera de acción al mariscal titular de los Osos, Jay Cutler, al que derribaron nueve veces en la primera parte del partido para limitar su ataque a sólo 110 yardas de avance.
La derrota de los Osos dejó a los Jefes de Kansas City, que tuvieron jornada de descanso, como el único equipo que todavía queda invicto en lo que va de la nueva temporada de la NFL.
El equipo de Chicago, que sufrió 10 derribos de sus mariscales, no había permitido esa marca a los equipos rivales desde la temporada de 1963.
El defensor Osi Umenyiora, con tres derribos, fue el líder de los Gigantes en la contención del ataque de los Osos, mientras que el corredor Ahmad Bradshaw se encargó de liderar la ofensiva del equipo de Nueva York, con 23 acarreadas para 129 yardas y un "touchdown".
"Necesitábamos este tipo de partido para recuperar la confianza después de lo que había sucedido el pasado domingo", comentó Bradshaw, que ayudó a los Gigantes a romper una racha de dos derrotas consecutivas.
La defensa de los Osos (3-1) no había permitido más que 119 yardas por tierra en los tres partidos anteriores que habían disputado. Junto a Bradshaw, el corredor Brandon Jacobs, que en el cuarto periodo había cometido un "fumble" en su propia yarda 30 para que el pateador Robbie Gold lograse un gol del campo de los Osos, se resarció al conseguir la última anotación del partido con una carrera de dos yardas. El pateador Lawrence Tynes acertó un gol de campo de 22 yardas.