¡ El casado casa quiere! Esta era la ilusión de Bélgica Salgado al momento en que su prometido le propuso matrimonio. Ambos deseaban encontrar el lugar que acogiera sus sueños de pareja, y en el cual lograran ver crecer a sus hijos. Lo que nunca se imaginaron fue que sus ilusiones del hogar perfecto se verían estropeadas años después, como consecuencia de las construcciones adyacentes a su barriada.
Como Bélgica y su esposo, hay muchas personas residentes en las urbanizaciones cercanas al Corredor Sur que se han visto afectadas tanto con el progresivo deterioro del manglar que queda en el lugar, como con las nuevas construcciones que se realizan en el área.
Actualmente los bosques de manglares panameños, constituyen aproximadamente el 5.6% de la cobertura boscosa del país, y en su mayoría se localizan en la costa del Pacífico. Los manglares protegen las costas de la erosión, tormentas y huracanes, resguardo que contribuye a evitar inundaciones, que cada vez son más frecuentes en todo el país. A la vez, los manglares son el hábitat de una gran variedad de aves, fauna silvestre y de uno de los insectos que en los últimos tiempos se ha convertido en una de las principales amenazas de la salud del hombre, el mosquito.
Con la destrucción de estas reservas naturales, surgen brotes de infecciones y enfermedades como el dengue, ya que al destruir su ecosistema los animales buscan rutas de escape para encontrar alimentos y nuevos hábitats en donde continuar su ciclo de vida. Según un estudio realizado por el Sistema Nacional de Protección Civil, (SINAPROC), que comprende de 1990 ??" 2003, los siniestros con mayor incidencia en el país son las inundaciones, con 583 casos y 54 muertes. El estudio refleja que el mayor promedio de inundaciones se concentra en la provincia de Panamá, con alrededor de 200 registros, de los cuales el corregimiento de Juan Díaz acumula aproximadamente 50 de los acontecimientos. La incidencia en esta área no es casualidad, ya que la destrucción de las barreras naturales del mar, como lo son los manglares, deja al descubierto las costas y al hombre sin ninguna protección.
Para la meteoróloga Annette Quinn, los manglares juegan un papel importante en la vida marina tanto para la fauna, la flora y el hombre, estos atenúan el impacto de los oleajes y aguajes. Constituyen el refugio de diferentes especies marinas como el camarón, al mismo tiempo que son barreras importantes que disminuyen la intensidad de las olas generadas por el paso de frente de huracanes.
Según Quinn, al dividir los humedales y los manglares se interrumpe la vida de ese ecosistema, ya que se encuentran estrechamente unidos. "Es como si separaran los dientes de las encías". Una muestra de cómo protegen los manglares al hombre fue Indonesia, al suscitarse el TZUNAMI se registró una cantidad mayor de sobrevivientes en las áreas vecinas de donde existían manglares y kilómetros de bosques, los cuales atenuaron el impacto de las olas.
La situación crítica que afrontan los manglares es de preocupación mundial, por lo que existen organizaciones no gubernamentales a nivel internacional que se preocupan por su conservación, como es el caso del Convenio Ramsar o Convención relativa a los humedales de importancia internacional como hábitat de aves acuáticas, el cual busca proteger los humedales que sean de importancia para la vida animal y para el ser humano, por medio de la designación de un área como Sitio Ramsar, que es la designación correcta para ser incluidos en la Lista de Humedales de importancia internacional por el hecho de representar o caracterizar valores de biodiversidad.
En Panamá, existen cuatro áreas declaradas Sitio Ramsar, entre los cuales se encuentra la Bahía de Panamá, por el importante papel que juega para las aves migratorias, el sustento de las comunidades cercanas y la protección a la vida tanto animal como humana. La Bahía de Panamá fue declarada por la Convención Ramsar, como sitio de preservación en noviembre del 2002, por medio de la elaboración de una ficha técnica por parte de la Autoridad Nacional del Ambiente, ANAM, en la que se describe el lugar: "El humedal de la Bahía de Panamá consiste en un conjunto de comunidades que van desde lagunas y herbazales inundables en las partes más alejadas de las costa, los bosques inundables y manglares de la costa, las riberas de los esteros hasta los fangales asociados. Cada uno de estos hábitats brinda de manera directa el sustento para la amplia gama de organismos que interactúan así como de las poblaciones del lugar".
Antes de la presentación de esta ficha técnica La Sociedad Audubon de Panamá presentó una a la ANAM, para su revisión, la cual fue modificada excluyendo a los manglares de Juan Díaz, de ser declarados zona protegida. Como lo cita Loyda E. Sánchez, en la descripción del humedal Bahía de Panamá, en el libro Construyendo una Experiencia Participativa de Conservación. En este artículo se incluyen áreas de importancia mundial que no están protegidas como es el caso de "75 kilómetros de fangales que van desde Costa del Este hasta la Ensenada de Corral en la desembocadura del río La Maestra"
En la ficha técnica, específicamente en el punto de valores hidrológicos, se específica el riesgo del área de Juan Díaz, al no tener ninguna reglamentación para su explotación, "El cambio del uso del suelo para la construcción de urbanizaciones y carreteras en áreas cercanas a la cuenca baja del río Juan Díaz, ha aumentado el riesgo a las inundaciones."
A partir de la construcción del Corredor Sur, se han desarrollado proyectos urbanísticos como Costa del Este, el cual se posesionó como uno de los megaproyectos que en ese entonces se producían en nuestro país. Actualmente proyectos como Versalles y Villas de Andalucía, le darán otro toque de distinción a esta área.
Por su parte, el Administrador de la Región Metropolitana de la ANAM, hace algunos meses, cuando se realizó este trabajo de investigación, dijo que estos proyectos tuvieron que ser retirados en su etapa de evaluación, ya que a la altura que serían construidos provocarían inundaciones, afectando a las barriadas aledañas. Igualmente proyectos, como Santa María Country Club se están evaluando, por cuanto el mismo involucra una construcción de más de ciento ochenta hectáreas, algunas de las cuales se extienden hasta los manglares. La ANAM por su parte les recomendó dividir el proyecto en dos fases, la primera se realizaría en las áreas que no involucran los manglares y la segunda estaría sujeta a una evaluación posterior, hasta cuando la Autoridad de Recursos Acuáticos de Panamá, ARAP, conceda los permisos correspondientes.
En los proyectos como Santa Maria Country Club, si el Ministerio de Vivienda, MIVI, otorga los permisos de uso suelos en esta área del corredor ya sea dentro de los humedales o manglares, la ANAM, como autoridad ambiental del país, se tiene que acoger a las disposiciones del MIVI. Arias también mencionó en diciembre del pasado año, que en el área del Corredor Sur se habían iniciado las mediciones del terreno, para designar cuáles serían las áreas protegidas. Dichas mediciones y establecimiento de los límites de sitios salvaguardados son responsabilidad de la ARAP y la ANAM, como autoridades competentes.
Eugenio Ledezma, Arquitecto Urbanista, del MIVI, comenta que antes de la construcción de un proyecto, este debe cumplir con una serie de pasos como lo es la concesión del uso de suelo, pero esto se da después de la presentación del plan maestro por parte de la constructora, ante la Dirección de Desarrollo Urbano del MIVI, la cual se encarga de revisarlo y verificar que cumpla los requisitos que se solicitan. Luego de que cumplan con esto se aprueban los proyectos, como es el caso de Versalles, según Ledesma, urbanización que cumplió con todos los requisitos correspondientes.
Como nos informa Ledezma, después que los proyectos sean presentados y aprobados no se pueden detener, ya que constituyen el desarrollo urbanístico, que inyecta grandes aportes a la economía del país.
Pero Anette Quinn dice que la devastación indiscriminada de un área incide en sus condiciones meteorológicas, constituyendo uno de los principales cambios que podría afrontar el planeta; provocando la alteración de un ecosistema, como los manglares, los cuales cumplen funciones vitales dentro y fuera de la vida del hombre. Por lo que es importante su preservación y protección, ya que las consecuencias de su destrucción a futuro serían irremediables, y los principales afectados seriamos los seres humanos.
*Trabajo de investigación realizado por las Licenciadas Yakarta García y Elsiris Ortega, egresadas de la Escuela de Comunicación Social de la USMA).