La situación sanitaria en la zona devastada por las inundaciones está bajo control, pero es urgente normalizar el retiro de basura y el suministro de agua para evitar epidemias, advirtió ayer la Cruz Roja Internacional
"Hay que limpiar y distribuir agua con urgencia", dijo Luis Fernández Tonda, delegado de salud de la Cruz Roja.
"No se han detectado brotes epidémicos, pero ya hay aumento de casos de enfermedades respiratorias causadas por el polvo, y de diarreas", dijo el médico español a la Associated Press.
Según cálculos de la Organización Panamericana de Salud, unas 600.000 personas están sin agua en la zona costera central venezolana afectada por las inundaciones desatadas el 15 de diciembre, las peores de que se tiene memoria.
Fernández dijo que las mayores amenazas sanitarias por la acumulación de desperdicios y la falta de agua limpia son enfermedades como el dengue, gastroenteritis aguda y disentería. "Las zonas que visitado comienzan parecer criaderos de mosquitos y roedores", agregó.
Dijo el ejército trabaja intensamente en la remoción de escombros y basuras, y se ha comenzado el reparto de aguda en camiones, con ayuda de bomberos.
Por eso, dijo "las epidemias no tienen porqué ocurrir. No creo que la gente esté bebiendo agua contaminada o comiendo alimentos podridos. La gente tiene información adecuada".
George Weber, secretario general de la organización humanitaria internacional, coincidió en si se resuelven los problemas de higiene y agua "no deben ocurrir mayores problemas" sanitarios.
Dijo en conferencia de prensa que la catástrofe causó entre dos y tres veces más muertes que Huracán Mitch, que costó unas 10.000 vidas en Centroamérica.
Pero tras sobrevolar la zona más afectada, el estado de Vargas, Wever dijo que aún es imposible conocer una cifra real del numero de víctimas, y que posiblemente nunca se sabrá, pero que murieron entre 20.000 y 50.000 personas.
Muchas de ellas permanecen aún sepultadas bajo toneladas de lodo, pese a los esfuerzos ininterrumpidos de las patrullas de rescate.
Esos cadáveres en descomposición, sin embargo, no son la peor amenaza sanitaria, según Fernández y otros expertos de la Cruz Roja.
Una ayudante de Weber que lo acompañó en el recorrido dijo que la situación es arriesgada por la falta de agua, la acumulación de basuras y la carencia general de condiciones de higiene.