Los jugadores de la selección de fútbol de Uruguay, eliminada el martes del Mundial Corea-Japón 2002, fueron recibidos el jueves como héroes en el aeropuerto de Carrasco, que sirve a Montevideo, pese a la decepción por no continuar en la Copa.
Centenares de personas, entre familiares, amigos, aficionados, periodistas y hasta fanáticos de la celeste, aplaudieron, vivaron y pidieron autógrafos a cada jugador en la medida que salían de la sala de embarque.
La policía tuvo que montar un dispositivo especial de seguridad para habilitar la salida de los deportistas de la terminal aérea, cuyos acsesos quedaron bloqueadas por los aficionados. En la medida que pasaban en medio de la multitud que los idolotraba, los jugadores fueron dejando, en pantallazos, las impresiones de su experiencia en el máximo torneo del fútbol mundial.
El corpulento delantero Richard Morales (Nacional de Montevideo), autor del primer gol en el partido que se empató 3-3 con Senegal, manifestó: "Este asunto, que te vengan a recibir así después de quedar eliminados en la primera fase es algo que no se va a poder olvidar nunca" "La gente de Uruguay es la única que hace estas cosas, es invalorable", añadió. Sobre su gol fente a los africanos, comentó: "Justo se me dio la posibilidad de convertir y eso fue muy importante para mí".
"Uruguay es un equipo grande en la Copa y por eso nos exigimos tanto", acotó cuando se le preguntó sobre las críticas al seleccionado. En referencia a un tanto que erró pocos minutos antes del fin del partido, dijo: "si hubiera tenido un poco de suerte en el gol hubiera cambiado todo".
El volante Gianni Guigou (Roma, Italia), que jugó ante Dinamarca (derrota 2-1) y Francia (0-0) y después quedó en el banco, estimó: "De haber pasado la serie hubiéramos llegado mucho más arriba, lamentablemente no fue así y se terminó el Mundial en pocos días".